El 4 de agosto de 1812, cuando la Guerra de Independencia comenzaba a extenderse por distintos rincones de la Nueva España, el comandante realista Domingo Camúñez escribió desde Tuxpan una carta dirigida al virrey Francisco Xavier Venegas.

No se trataba de un simple informe administrativo. Camúñez acababa de encabezar la defensa de una población que durante varios días había permanecido rodeada por miles de insurgentes.

Tuxpan quedó bajo sitio

Entre el 19 y el 28 de julio de 1812, cerca de tres mil combatientes insurgentes cercaron Tuxpan con la intención de apoderarse de la población y de su puerto.

La defensa tuxpeña se encontraba en clara desventaja. La guarnición estaba formada por alrededor de 250 soldados del ejército realista, acompañados por milicianos y habitantes que decidieron participar en la resistencia.

Al frente se encontraba el capitán Domingo Camúñez, comandante de la segunda división militar de la Huasteca, acompañado por el capitán de milicias Andrés Jáuregui.

Durante aproximadamente diez días, los insurgentes presionaron a los defensores. Sin embargo, a pesar de la diferencia numérica, no consiguieron tomar la población.

Los vecinos también defendieron Tuxpan

Uno de los aspectos más importantes de aquel episodio fue la participación de los habitantes.

Ante el riesgo de que Tuxpan cayera en poder de los insurgentes, comerciantes, propietarios, trabajadores y vecinos se sumaron a la defensa. Unos participaron directamente en las acciones militares y otros colaboraron proporcionando alimentos, recursos, vigilancia y apoyo a la guarnición.

Desde luego, aquella no era una defensa de la independencia de México. Camúñez y sus hombres peleaban del lado realista y buscaban conservar la autoridad de la Corona española.

Sin embargo, el acontecimiento forma parte de la historia de Tuxpan porque muestra cómo la guerra llegó directamente a la población y obligó a sus habitantes a tomar partido, organizarse y enfrentar un sitio militar.

¿Por qué era tan importante controlar Tuxpan?

En 1812, Tuxpan era un punto estratégico de la costa norte del actual estado de Veracruz.

Por su ubicación, el puerto permitía recibir alimentos, armas, correspondencia y refuerzos. También funcionaba como enlace entre la costa, la Huasteca y las poblaciones del interior.

Los insurgentes ya controlaban distintos caminos y territorios de la región. Si lograban apoderarse de Tuxpan, podían dificultar todavía más las comunicaciones del gobierno virreinal y abrir una ruta para el abastecimiento de sus fuerzas.

Una investigación histórica señala que Camúñez había informado que los insurgentes dominaban buena parte de la región costera y que Tuxpan era prácticamente el único puerto del área que permanecía en manos del gobierno español.

Por eso su defensa no fue un enfrentamiento menor. Lo que estaba en juego era el control de uno de los principales accesos marítimos de la Huasteca.

La carta del 4 de agosto

Una vez concluido el sitio, Domingo Camúñez redactó un informe dirigido al virrey Francisco Xavier Venegas.

La comunicación, fechada en Tuxpan el 4 de agosto de 1812, dio cuenta de lo ocurrido y presentó reconocimientos a quienes habían participado en la defensa de la población.

El documento quedó registrado en los archivos históricos de la Guerra de Independencia y posteriormente fue incluido en estudios académicos sobre el conflicto armado en Veracruz.

La referencia aparece de manera expresa en investigaciones de la Universidad Veracruzana: “Domingo Camúñez al virrey, Tuxpan, 4 de agosto de 1812”. Universidad Veracruzana.

Una página poco conocida de nuestra historia

Cuando se habla de la Independencia de México, casi siempre se recuerdan los grandes acontecimientos ocurridos en Dolores, Guanajuato, Morelos, Puebla, Veracruz o la Ciudad de México. Sin embargo, la lucha también se libró en pequeñas poblaciones, caminos, montañas y puertos como Tuxpan.

Aquí no pasó de largo.

Durante varios días, la población estuvo cercada por miles de insurgentes. Hubo temor, movilización de soldados, participación de vecinos y una verdadera lucha por conservar el control del puerto.

La carta enviada por Domingo Camúñez el 4 de agosto de 1812 dejó constancia de aquel episodio. Gracias a ese documento sabemos que, hace más de dos siglos, Tuxpan fue uno de los escenarios de la guerra que terminaría transformando para siempre la historia de México.