IVIS SALAS: ¿REBELDÍA EN EL CABILDO O PRECAMPAÑA DISFRAZADA?

por | Sep 19, 2026 | En la Opinión de Antonio Arango

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Algo no termina de cuadrar en el comunicado publicado por la regidora Ivis Salas después de votar contra el proyecto de Presupuesto de Egresos de Tuxpan para 2027.

La edil asegura que solamente les dieron dos horas para revisar y firmar 312 páginas relacionadas con la Ley de Ingresos, la plantilla de personal y el Presupuesto de Egresos. Si realmente pretendían que once integrantes del Cabildo analizaran semejante cantidad de información en ese tiempo, evidentemente estamos ante un plazo insuficiente para hacer una revisión seria.

Sin embargo, Ivis dejó fuera un pequeño detalle: antes de esas dos horas hubo una mesa de trabajo en la que se abordó el presupuesto. Desconocemos cuánto duró aquella reunión y tampoco sabemos hasta qué grado se desmenuzaron las partidas, por lo que no sería correcto asegurar que los ediles tuvieron todo el tiempo del mundo para revisar las cuentas.

Lo que sí está corroborado es que Ivis no formuló ahí los reclamos que posteriormente aparecieron en su comunicado. Tampoco los presentó durante la sesión de Cabildo, la cual quedó grabada. No preguntó por los más de 47 millones de pesos destinados a remuneraciones del personal transitorio, no pidió que le explicaran públicamente el aumento en servicios profesionales y tampoco manifestó sus dudas sobre los recursos para alimentos, utensilios o actividades extraordinarias.

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La inconformidad apareció después, cuando la mesa de trabajo ya había terminado, la sesión había concluido y las redes sociales estaban listas para recibir un comunicado cuidadosamente preparado.

Eso no significa que Ivis Salas haya perdido el derecho a revisar nuevamente los documentos y descubrir posteriormente algo que no advirtió durante la reunión. Puede suceder. Los presupuestos municipales son amplios, enredados y están llenos de claves que no siempre se entienden en una primera lectura.

Pero si eso fue lo ocurrido, lo correcto sería reconocerlo: durante la sesión no hizo esos señalamientos y después, tras revisar los documentos, encontró algunas partidas que le generaron dudas. Lo que no resulta convincente es presentarse como una regidora que levantó la voz frente al poder cuando, en el momento destinado a preguntar, discutir y exigir explicaciones, no dijo nada sobre los puntos que después convirtió en motivo de escándalo.

Su comunicado termina con una frase bastante buena: “Mi voto es libre. Mi voz también. Y mi dignidad no está a discusión”.

Suena bonito, hay que reconocerlo. Es fuerte, emotiva y fácil de compartir. El problema es que esa voz libre no se escuchó ni durante la mesa de trabajo ni durante la sesión de Cabildo.
Y para eso son precisamente esas reuniones: para preguntar, confrontar las cifras y dejar constancia de las diferencias, no solamente para guardar silencio y después publicar un manifiesto en Facebook.

La explicación presupuestal de Ivis tampoco es tan sólida como pretende. Habla de más de 47 millones de pesos en remuneraciones para personal transitorio, pero no deja claro si ése es todo el monto propuesto para 2027 o si realmente representa un aumento de 47 millones respecto de 2026.

No es un detalle menor. Una cosa es decir que determinada partida tendrá un presupuesto de 47 millones y otra muy diferente asegurar que aumentará 47 millones de un año al siguiente.

También mete en el mismo costal los servicios profesionales, los alimentos, los utensilios y los productos alimenticios para actividades extraordinarias, aunque se trata de conceptos distintos que deben revisarse y compararse por separado.

Eso no libra al Ayuntamiento de la obligación de explicar cada peso. Si los servicios profesionales pasarán de 18 millones 300 mil pesos a más de 21 millones, debe decirse qué se contratará, por qué se necesita y quién será beneficiado.

Si existen dos versiones diferentes de un acta, ambas deben mostrarse. La transparencia no es un favor de la autoridad, es una obligación.

Pero la regidora también debe hacer su tarea. No basta con lanzar cifras grandes, sembrar sospechas y advertir que los recursos podrían utilizarse incorrectamente.

Hay que presentar el comparativo completo, explicar qué cantidades son aumentos y cuáles son montos totales, y demostrar dónde está la posible irregularidad.

De lo contrario, la fiscalización termina pareciéndose demasiado a la publicidad política… Y aquí entramos al verdadero fondo del asunto.

Ivis Salas llegó al Cabildo postulada por el Partido Verde y favorecida por la popularidad electoral de Alberto Silva Ramos. Además, tuvo que aguantar políticamente porque dentro de la planilla hubo quienes pretendieron quitarla de la primera posición que ocupaba.

Resistió, conservó el lugar y terminó convirtiéndose en regidora. Ahora, como cualquier política con aspiraciones, necesita construir una identidad propia y dejar de ser vista únicamente como alguien que llegó gracias a los votos que arrastró Alberto Silva.

El papel de la regidora crítica, independiente y valiente le queda muy bien para ese propósito. La coloca bajo los reflectores, le permite desmarcarse del Ayuntamiento y le entrega una causa fácil de comunicar: la defensa del dinero de los tuxpeños.

A este escenario se agrega la posible llegada de Esteban Salas Juárez a la dirigencia municipal del Verde, un movimiento que modificaría la correlación interna del partido en Tuxpan y que inevitablemente tendría efectos en las negociaciones electorales de 2027 y 2029

Además, Alberto Silva acaba de publicar una imagen con un mensaje que tiene poco de inocente: “Beto 2029. Seguridad”.

Nombre, año y bandera política. Eso no confirma formalmente una candidatura, pero tampoco parece una publicación hecha solamente porque amaneció preocupado por la seguridad pública.
Las piezas comenzaron a moverse, aunque todavía no queda claro para qué posición se está preparando cada personaje…

Sería muy sencillo concluir que Ivis pretende ser candidata a diputada local en 2027, pero hay un obstáculo bastante grande: en Veracruz, las candidaturas locales de la alianza oficial no se deciden desde la dirigencia municipal del Partido Verde ni desde la oficina de una regiduría. La última palabra política pasará, inevitablemente, por la mesa de la gobernadora Rocío Nahle.
Morena considera estratégico el distrito de Tuxpan, por lo que cuesta trabajo pensar que lo entregará al Verde para postular a una figura que no emana del morenismo, especialmente cuando dentro del propio partido sobran aspirantes.

Para que Ivis consiguiera esa candidatura, Morena tendría que cederle el distrito al Verde, ella tendría que recibir el visto bueno del grupo político de la gobernadora o el partido tendría que competir por separado.

Otra posibilidad sería una posición plurinominal, donde las negociaciones funcionan de manera diferente. Por eso quizá el comunicado no sea todavía el lanzamiento de una candidatura concreta, sino una forma de aumentar su valor político.

Primero se genera ruido, después se construye presencia y finalmente se llega a negociar con una carta política más fuerte: “Tengo estructura, ocupo una regiduría y me atreví a enfrentar públicamente al Ayuntamiento”

Eso sirve para buscar una diputación, una posición plurinominal, otra candidatura o simplemente un mejor lugar dentro del Verde…
También existe la posibilidad de que la apuesta principal no sea Ivis en 2027, sino Alberto Silva en 2029. Mientras ella genera presión y presencia desde el Cabildo, Esteban Salas busca encabezar la estructura municipal del partido y Alberto comienza a sembrar nuevamente su nombre entre los tuxpeños.

No necesariamente son proyectos enfrentados. Pueden formar parte de una misma reorganización política con distintos tiempos y diferentes objetivos.

Lo único evidente es que el comunicado de Ivis no debe leerse solamente como una queja administrativa. Hay un cálculo político detrás, aunque todavía no sepamos con exactitud hacia dónde pretende llevarlo.

En mi opinión, la regidora tiene derecho a votar contra el presupuesto, a cuestionar al alcalde y a buscar otro cargo público. Lo que no resulta válido es presumir que levantó la voz durante una discusión en la que no formuló ningún reclamo.

Porque una cosa es encontrar partidas que merecen una explicación, otra demostrar que existe una irregularidad y otra muy, pero muy distinta, guardar silencio en la mesa de trabajo y en el Cabildo para después aparecer en las redes sociales convertida en la gran fiscalizadora del Ayuntamiento.

La voz de Ivis es libre, como ella misma dice.

Nada más que esta vez apareció cuando la sesión ya había terminado y comenzó a circular precisamente cuando todos los grupos políticos de Tuxpan están acomodando sus fichas rumbo a 2027 y 2029