
El 4 de agosto de 1847, en plena guerra entre México y Estados Unidos, el comodoro Matthew C. Perry recibió instrucciones de detener temporalmente las operaciones ofensivas de su escuadra contra los puertos mexicanos del Golfo.
La orden no significaba el final de la guerra ni la retirada de los barcos estadounidenses. La flota debía mantener la vigilancia marítima y continuar el bloqueo que impedía la entrada y salida de embarcaciones, mercancías, armas y suministros.
Tuxpan, atacado y ocupado meses antes por las fuerzas de Perry, seguía formando parte de los puertos afectados por aquella estrategia naval.
Una guerra que también se peleó en el mar
La intervención estadounidense comenzó en 1846 y rápidamente se extendió por la frontera norte, California, Nuevo México y las costas mexicanas.
Para Estados Unidos, controlar el Golfo de México era fundamental. El bloqueo de los puertos dificultaba que el gobierno mexicano recibiera armas, recursos o apoyo procedente del extranjero. También dañaba el comercio y reducía los ingresos de las aduanas marítimas, una de las principales fuentes de dinero del país.
La escuadra estadounidense comenzó a vigilar y atacar puntos estratégicos como Veracruz, Tampico, Alvarado, Frontera, Tabasco y Tuxpan.
Después de la caída del puerto de Veracruz, ocurrida en marzo de 1847, el comodoro Matthew C. Perry dirigió nuevas operaciones contra las poblaciones costeras que todavía podían apoyar la resistencia mexicana.
Tuxpan era un objetivo estratégico
Tuxpan tenía importancia por su ubicación, su actividad comercial y la navegación del río, que permitía comunicar la costa con diferentes poblaciones de la Huasteca.
Los estadounidenses también sabían que el puerto había sido utilizado para abastecer y proteger embarcaciones mexicanas. Años antes, el bergantín estadounidense Truxtun había encallado frente a la barra de Tuxpan y terminado en manos mexicanas.
Por esos motivos, Perry organizó una expedición para apoderarse del puerto.
El 17 de abril de 1847, la flota estadounidense llegó a la desembocadura del río. Al día siguiente, mientras los ejércitos de México y Estados Unidos combatían en Cerro Gordo, marinos y soldados estadounidenses avanzaron río arriba.
La defensa mexicana estaba encabezada por el general Martín Perfecto de Cos. Sin embargo, la superioridad naval y artillera de los invasores terminó imponiéndose.
Tuxpan fue ocupado temporalmente y varias de sus defensas fueron destruidas. Antes de retirarse, los estadounidenses dejaron embarcaciones encargadas de mantener bloqueada la entrada del río.
Los enfrentamientos continuaron
La ocupación de abril no terminó con la resistencia.
Durante los meses siguientes se registraron nuevas incursiones y enfrentamientos en los alrededores del puerto. El 30 de junio de 1847 ocurrió otro combate entre fuerzas mexicanas y un contingente desembarcado de la llamada Flota Mosquito de Perry.
Los estadounidenses sufrieron muertos y heridos, algunos de ellos a consecuencia de una explosión de pólvora. Después del enfrentamiento, el bloqueo naval continuó.
Para los habitantes de Tuxpan, aquella vigilancia significaba vivir bajo la amenaza constante de nuevas incursiones. Las embarcaciones comerciales enfrentaban dificultades para navegar y cualquier movimiento en la desembocadura podía ser interpretado como una actividad militar.
La orden del 4 de agosto
Para agosto de 1847, el ejército estadounidense avanzaba hacia la Ciudad de México. Al mismo tiempo, se intentaba restablecer el diálogo entre ambos gobiernos para buscar una salida negociada al conflicto.
En ese contexto, el 4 de agosto el comodoro Perry recibió la orden de concluir las operaciones ofensivas contra los puertos del Golfo.
Eso significaba suspender nuevos ataques, desembarcos y ocupaciones mientras se exploraba la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz.
Sin embargo, Perry no debía retirar sus barcos. El bloqueo naval continuaría como una medida de presión contra México.
La orden está documentada por la Unidad de Historia y Cultura Naval de la Secretaría de Marina, que señala que el comodoro recibió instrucciones de detener las operaciones ofensivas en los puertos y mantener el bloqueo en Veracruz. Secretaría de Marina.
Una pausa, no el final de la invasión
La suspensión fue únicamente temporal.
Las negociaciones no consiguieron detener la guerra y las tropas estadounidenses continuaron su marcha hacia el centro del país. Durante agosto se libraron las batallas de Padierna y Churubusco, y en septiembre ocurrieron los combates de Molino del Rey y Chapultepec.
Finalmente, el ejército estadounidense ocupó la Ciudad de México.
Mientras tanto, la presión naval permaneció sobre las costas mexicanas. Aunque en Tuxpan ya no se produjo una gran batalla después de la orden del 4 de agosto, el puerto siguió padeciendo las consecuencias del bloqueo.
La precisión histórica
El 4 de agosto de 1847 no se libró una nueva batalla en Tuxpan ni se emitió una orden dirigida exclusivamente a este puerto.
La disposición recibida por Perry formó parte de un cambio general en las operaciones estadounidenses en el Golfo de México. Su relación con Tuxpan se encuentra en que la entrada del río permanecía vigilada y bloqueada por la escuadra invasora.
Por tanto, la efeméride no recuerda una victoria ni una liberación. Registra el momento en que Estados Unidos suspendió temporalmente sus ataques contra los puertos mexicanos, pero conservó la medida que más afectaba su actividad económica y sus comunicaciones: el bloqueo naval.
Tuxpan bajo la mirada de la flota invasora
La historia de la intervención estadounidense suele contarse a partir de las grandes batallas terrestres. Sin embargo, para los habitantes de los puertos, la guerra también significó barcos enemigos frente a sus costas, comercio paralizado y el temor permanente de un desembarco.
Tuxpan vivió directamente esa realidad.
El 4 de agosto de 1847 cesaron las órdenes para emprender nuevas ofensivas navales, pero los barcos estadounidenses no se marcharon. Permanecieron en el Golfo y mantuvieron la presión sobre los puertos mexicanos.
Las armas guardaron silencio por un momento, pero el bloqueo continuó recordando que la guerra todavía estaba lejos de terminar.
























