¿Dos partidos? O dos intentos más…
Vamos al grano: en Veracruz, solo dos asociaciones quieren convertirse en partido político. Dos.
No es una explosión de participación ciudadana. No es una ola democrática. Es, en el mejor de los casos, un intento tímido… y en el peor, el reflejo de un sistema cerrado donde pocos logran siquiera entrar al juego. La consejera presidenta del OPLE, Marisol Alicia Delgadillo Morales, lo confirmó: Bienestar y Justicia Social y Antipopulismo son las únicas que están en proceso.
Y ni siquiera depende de ellas. El filtro real lo tiene el INE. Ahí es donde se revisa si sus afiliados son de verdad o son los mismos reciclados de siempre, brincando de partido en partido para inflar números. Porque seamos honestos: en México, la simulación no es la excepción, es la regla.
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Así que no, esto no es todavía competencia política. Es apenas un examen básico de credibilidad. Ahora, el nombre Antipopulismo no necesita explicación. Es una postura directa, frontal. Es decirle al electorado: “nosotros vamos contra lo que hoy domina”. Eso puede ser valentía… o puede ser oportunismo, dependiendo de quién esté detrás.
Porque esa es la otra pregunta que nadie responde: ¿quiénes están realmente impulsando estos proyectos?
¿Ciudadanos organizados?
¿Ex políticos reciclados?
¿Grupos que no encontraron espacio en otros partidos?
La experiencia dice que, muchas veces, estos “nuevos partidos” terminan siendo lo mismo de siempre con otro nombre: estructuras débiles, liderazgos prestados y agendas negociables. Y si logran el registro, no necesariamente mejoran la democracia. La complican.
Más partidos no significa mejores opciones. Significa más fragmentación, más confusión y, muchas veces, más negocio político. Porque en este país, los partidos no solo compiten… también negocian. Y a veces, para eso nacen.
Así que en mi opinión, no nos adelantemos a celebrar. Hoy no hay nuevos partidos en Veracruz. Hay dos intentos.
Y como suele pasar, habrá que ver si nacen… y para qué.


