Catorce años antes de que el huracán Janet provocara la histórica inundación de 1955, Tuxpan ya había sufrido otra gran creciente que arrasó cultivos, ganado, viviendas y vehículos.

Ocurrió en septiembre de 1941.
La memoria de aquella tragedia ha quedado prácticamente sepultada por el tiempo. No existen tantos testimonios, fotografías o relatos conocidos como los que dejó Janet. Sin embargo, documentos municipales y obras sobre la historia de Tuxpan confirman que la ciudad padeció una inundación de enormes proporciones.
De acuerdo con el Programa Municipal de Protección Civil de Tuxpan, un ciclón tropical comenzó su recorrido por el Atlántico el 23 de septiembre de 1941 y concluyó siete días después, el 30 de septiembre.
El fenómeno no recibió nombre, pues en aquella época todavía no se utilizaba de manera regular el sistema moderno para bautizar a los ciclones tropicales.
Un ciclón de largo recorrido
El documento municipal, elaborado en 2014, señala que aquel ciclón cruzó el mar Caribe entre el 24 y el 27 de septiembre. Posteriormente pasó por la zona fronteriza de Nicaragua y Honduras, atravesó parte de Centroamérica y llegó a territorio mexicano.
Según la versión recopilada por Protección Civil —basada en un estudio publicado por Luna en 1984—, el sistema pasó por Guatemala, alcanzó Chiapas el día 29 y posteriormente salió a las aguas del golfo de México.
La misma fuente sostiene que el ciclón avanzó cerca de las costas de Coatzacoalcos y Veracruz antes de entrar nuevamente a tierra en las inmediaciones de Tuxpan.
Las lluvias generaron una creciente considerable.
El río, como tantas otras veces a lo largo de la historia de la ciudad, abandonó su cauce y comenzó a extenderse sobre viviendas, caminos, terrenos de cultivo y zonas pobladas.
Tuxpan quedó bajo el agua
La obra Tuxpan. Veracruz: imágenes de su historia, de Leopoldo Alafita Méndez y Filiberta Gómez Cruz, confirma la gravedad de aquella inundación. La fotografía que mostramos está en el archivo del estado.
El agua arrasó cultivos y provocó la pérdida de ganado, casas y automóviles. Las fotografías conservadas muestran una población obligada a desplazarse entre calles convertidas en canales.
Sin embargo, en medio del desastre también quedó registrada la capacidad de los tuxpeños para levantarse.
Aún no terminaba de bajar el nivel del agua cuando la ciudad comenzó a recuperar sus actividades. Familias, comerciantes y trabajadores se organizaron para limpiar las calles, rescatar pertenencias y volver a poner en funcionamiento una población que dependía directamente del río y del puerto.
Fue una época en la que no existían los sistemas actuales de vigilancia meteorológica. Tampoco había imágenes de satélite, alertas inmediatas, radares modernos o medios de comunicación capaces de seguir cada movimiento de una tormenta.
En muchas ocasiones, la población se enteraba de la proximidad de un ciclón cuando el cielo comenzaba a oscurecerse, aumentaba el viento o el río mostraba las primeras señales de peligro.
Una versión histórica que debe revisarse
Existe una diferencia importante entre el relato municipal y la reconstrucción meteorológica moderna.
El Programa Municipal de Protección Civil afirma que el ciclón volvió a entrar a tierra cerca de Tuxpan. Sin embargo, la revisión contemporánea del registro histórico de huracanes del Atlántico indica que el sistema se debilitó después de cruzar Centroamérica, salió a la bahía de Campeche convertido en depresión tropical y se disipó sobre el agua el 30 de septiembre.
Esta reconstrucción no reconoce una entrada directa cerca del puerto.
La discrepancia no significa que la inundación de Tuxpan no haya ocurrido. Ese desastre está documentado por la historia local. Lo que permanece en discusión es si el centro del ciclón realmente llegó hasta esta zona o si fueron sus extensas lluvias y los escurrimientos provenientes de las partes altas los que provocaron el desbordamiento.
En una cuenca como la del río Tuxpan, un ciclón no necesita pasar directamente sobre la ciudad para causar una tragedia. Las lluvias pueden caer a decenas o cientos de kilómetros, alimentar los afluentes serranos y hacer que la creciente llegue horas o días después.
Una inundación casi olvidada
La tragedia de 1941 quedó opacada por la inundación de 1955, de la que sobreviven más fotografías y testimonios. También fue desplazada en la memoria colectiva por la creciente de octubre de 1999, todavía recordada por miles de tuxpeños.
Pero aquella inundación existió.
Los registros históricos hablan de campos destruidos, animales perdidos, casas afectadas y vehículos cubiertos por el agua. Hablan también de una ciudad que comenzó a levantarse incluso antes de que el río regresara completamente a su cauce.
Por eso, la fecha debe recuperarse con cuidado y responsabilidad histórica:
El 30 de septiembre de 1941 culminó un ciclón al que los registros municipales atribuyen una de las grandes inundaciones sufridas por Tuxpan durante el siglo XX.
Aunque todavía falta esclarecer la trayectoria exacta del fenómeno, no hay duda de que sus lluvias coincidieron con una creciente que dejó una profunda huella en la ciudad.
Fue otra ocasión en la que el río recordó a Tuxpan que podía ser camino, alimento y fuente de prosperidad, pero también una fuerza incontenible cuando las aguas descendían desde la sierra.












