El agua llegó durante la noche. No pidió permiso ni dio tiempo suficiente para salvar muebles, mercancías, animales o documentos. Avanzó por las calles del centro con tanta fuerza que arrastró mesas, sillas, vehículos y todo cuanto encontró a su paso.

Era el 29 de septiembre de 1955 y comenzaba una de las inundaciones más devastadoras que se recuerden en Tuxpan.
Horas antes, el huracán Janet había tocado tierra por segunda vez en territorio mexicano. De acuerdo con la reconstrucción histórica de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos —NOAA—, el ciclón impactó la costa central de Veracruz como huracán de categoría 2.
Janet ya había mostrado toda su fuerza en la península de Yucatán, donde entró como un poderoso categoría 5 y prácticamente destruyó Chetumal. Después atravesó la bahía de Campeche y volvió a internarse en México el 29 de septiembre, debilitado, pero todavía cargado con una enorme cantidad de lluvia.
Aunque el centro del huracán no entró directamente por la ciudad de Tuxpan, sus precipitaciones cayeron sobre una extensa región y alimentaron los ríos Vinazco y Pantepec. Toda esa agua terminó concentrándose en el río Tuxpan.
Y el río comenzó a crecer.
La noche en que el agua sorprendió a Tuxpan
La obra histórica Tuxpan. Veracruz: imágenes de su historia, de Leopoldo Alafita Méndez y Filiberta Gómez Cruz, relata que la inundación sorprendió durante la noche a varias personas que participaban en una colecta en el parque Reforma.
De pronto, una corriente irrumpió por la calle Morelos con un estruendo que algunos compararon con el ruido de un tractor. Las sillas y las mesas fueron arrastradas. Los asistentes observaron cómo el agua cubría los automóviles hasta hacerlos desaparecer de la vista.
En esos mismos momentos se celebraba una convención mutualista, cuyos trabajos tuvieron que suspenderse de manera precipitada. También se oficiaba una misa por el segundo aniversario del fallecimiento de doña Matilde Núñez.
Según el testimonio conservado en esa obra, Miguel Ricano, hijo de la finada, habría cruzado a nado la fuerte corriente para poder llegar a la ceremonia religiosa.
Pero aquello apenas comenzaba.
El río Tuxpan recogió las aguas procedentes del Vinazco y del Pantepec. Durante su recorrido inundó poblaciones ribereñas, arrastró viviendas, animales, árboles y numerosos objetos que terminaron pasando frente a la ciudad.
En algunos puntos de Tuxpan, el agua alcanzó poco más de dos metros sobre el nivel de la calle. El puerto quedó incomunicado y el puente de Tenechaco, que comunicaba con la salida hacia Tampico, quedó obstruido.
El desastre continuó el día siguiente
La madrugada dio paso al 30 de septiembre, fecha en que la inundación alcanzó sus momentos más destructivos.
La creciente estuvo a escasos centímetros de entrar a la iglesia por la calle Juárez. El mercado municipal sufrió graves daños y la lancha La Magnolia, que prestaba servicio de transporte río arriba, terminó varada sobre lo que actualmente es el bulevar Jesús Reyes Heroles, frente al parque Enrique Rodríguez Cano.
Desde los techos de las viviendas se escuchaban gritos de auxilio. Algunas casas de adobe fueron arrancadas por la corriente y avanzaron flotando con personas todavía refugiadas sobre ellas.
El agua potable comenzó a escasear y la población tuvo que recurrir a los pozos artesianos. Las autoridades permitieron sacrificar algunos animales arrastrados por la creciente para evitar que su carne se desperdiciara en medio de la emergencia.
La ciudad quedó cubierta de agua, lodo y restos de todo aquello que el río había encontrado en su camino.
Una precisión histórica necesaria
Durante muchos años se afirmó que Janet había entrado a tierra directamente por Tuxpan. Incluso algunos registros históricos nacionales emplearon esa referencia.
Sin embargo, la reconstrucción meteorológica de NOAA sitúa el impacto del 29 de septiembre en las coordenadas 19.8 grados norte y 96.4 grados oeste, sobre la costa central de Veracruz y considerablemente al sur de la ciudad de Tuxpan.
También es incorrecto afirmar que Janet llegó a Veracruz como categoría 5. Esa intensidad corresponde a su impacto sobre Chetumal. Cuando volvió a tocar tierra en Veracruz ya se encontraba clasificado como huracán de categoría 2.
La relación directa de Janet con Tuxpan no está, por tanto, en el punto exacto donde entró su centro, sino en las lluvias que descargó sobre las cuencas alimentadoras del río y en la devastadora creciente que comenzó a invadir la ciudad durante la noche del 29 de septiembre.
Una fecha que Tuxpan no olvidó
La inundación de 1955 quedó marcada en la memoria colectiva de los tuxpeños. Quienes la vivieron hablaron durante décadas de casas arrastradas, embarcaciones depositadas sobre el bulevar, automóviles cubiertos por el agua y familias que esperaron ayuda desde los techos.
Fue una tragedia que demostró, una vez más, la estrecha relación de Tuxpan con su río: fuente de trabajo, comunicación y riqueza, pero también una fuerza capaz de reclamar en pocas horas las calles construidas junto a sus márgenes.
Todo comenzó aquella noche del 29 de septiembre de 1955, cuando las aguas alimentadas por el huracán Janet entraron violentamente a la ciudad y anunciaron la que sería recordada como una de las peores inundaciones en la historia de Tuxpan.















