
El 25 de agosto de 1754, cuando Tuxpan todavía era una pequeña población asentada junto al río y faltaban más de 250 años para que adquiriera su fisonomía actual, el bachiller Nicolás Suárez tomó posesión del curato local.
El acontecimiento marcó un momento importante en la organización religiosa y social de la antigua población, pues el curato de Tuxpan había permanecido bajo una administración interina y anteriormente dependía del curato de Temapache.
La llegada de Nicolás Suárez representó el establecimiento de una autoridad eclesiástica permanente en una comunidad que comenzaba a adquirir mayor importancia dentro de la región.
Una fecha conservada en los archivos parroquiales
La fecha fue registrada por Eduardo Fages en su obra Noticias estadísticas sobre el departamento de Tuspan, publicada a mediados del siglo XIX.
Fages recurrió a antiguas partidas de bautismo, entierro y otros documentos que se conservaban en el archivo parroquial. Al describir la historia de la población, señaló que Tuxpan había adoptado como patrona a Nuestra Señora de la Asunción y explicó:
Este pueblo era una visita del curato de Temapache, y el suyo permaneció interino, hasta que lo ocupó en propiedad el bachiller don Nicolás Suárez, que tomó posesión de él el 25 de agosto de 1754.
Se trata de una de las referencias documentales más antiguas y precisas sobre la vida religiosa de Tuxpan. No solamente proporciona el año, sino también el día y el nombre del sacerdote que asumió formalmente el curato.
¿Qué significaba tomar posesión de un curato?
En el siglo XVIII, el cura no se limitaba a celebrar misas. Dentro de una población como Tuxpan, su presencia tenía consecuencias religiosas, administrativas y sociales.
Los registros parroquiales funcionaban como una especie de antecedente del Registro Civil. En ellos quedaban asentados los bautismos, matrimonios y entierros de los habitantes.
A través de esos libros hoy podemos conocer nombres, parentescos, lugares de origen y otros datos de las familias que vivieron en Tuxpan durante el periodo colonial.
El sacerdote también atendía comunidades cercanas, organizaba festividades, impartía doctrina y participaba en la vida cotidiana de una población donde todavía no existían muchas de las instituciones públicas que llegarían tiempo después.
Por eso, la toma de posesión de Nicolás Suárez no fue una ceremonia menor. Significó que el curato dejaba atrás una administración provisional y quedaba formalmente bajo la responsabilidad de un sacerdote nombrado en propiedad.
La antigua iglesia de Tuxpan
Para 1754, Tuxpan ya contaba con una iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Asunción. Existen referencias sobre partidas de bautismo desde alrededor de 1750 y sobre la construcción de un templo de piedra concluido en 1752.
Dos años después, con la llegada de Nicolás Suárez, la iglesia quedó establecida formalmente como parroquia.
Aquel edificio, sin embargo, no debe imaginarse exactamente igual a la Catedral que conocemos en la actualidad. La construcción sufrió modificaciones, demoliciones parciales y reconstrucciones a lo largo de los siglos.
En 1802, durante el curato del bachiller Lorenzo José Márquez Bello, la antigua iglesia fue derribada para levantar una nueva. Esa obra quedó concluida en 1803. Posteriormente se realizaron otras intervenciones, entre ellas la construcción de la torre que hoy forma parte de la imagen tradicional del centro de Tuxpan.
El templo fue elevado al rango de Catedral hasta 1962, cuando el papa Juan XXIII creó la Diócesis de Tuxpan.
Un Tuxpan muy distinto
El Tuxpan que recibió a Nicolás Suárez era muy diferente de la ciudad actual.
La población todavía conservaba una estrecha relación con Tabuco y con los antiguos asentamientos ubicados en la ribera derecha del río. Poco a poco, las familias comenzaron a establecerse del lado donde posteriormente crecería el centro de la ciudad.
No existían el puente, el bulevar, los edificios comerciales ni las colonias que hoy rodean la zona urbana. El río era la principal vía de comunicación y la vida cotidiana estaba determinada por la pesca, la agricultura, el comercio regional y las condiciones naturales de la Huasteca.
La iglesia se convirtió en uno de los principales puntos de reunión. A su alrededor se desarrollaron celebraciones, mercados, encuentros comunitarios y numerosas actividades que contribuyeron a consolidar el nuevo centro de la población.
El origen de una institución histórica
La toma de posesión de Nicolás Suárez puede considerarse uno de los antecedentes directos de la actual organización católica de Tuxpan.
Desde aquel 25 de agosto de 1754, la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción quedó ligada de manera permanente a la historia de la ciudad. Por sus registros pasaron generaciones enteras de tuxpeños y en su entorno se desarrolló una parte importante de la vida social de la comunidad.
Con el paso del tiempo, la pequeña iglesia parroquial se transformó en Catedral y sede de una diócesis que actualmente abarca numerosos municipios del norte de Veracruz.
A 272 años de distancia, la fecha permite recordar que la historia de Tuxpan también está escrita en sus antiguos archivos parroquiales. En ellos permanecen los nombres y acontecimientos de una población que todavía comenzaba a crecer a orillas del río.
El 25 de agosto de 1754, con la llegada formal de Nicolás Suárez, el curato de Tuxpan dejó su condición interina e inició una nueva etapa de su historia religiosa, institucional y comunitaria.















