
El veracruzano participó en películas como La leyenda de la Nahuala, Nikté, La Revolución de Juan Escopeta y El Americano, dejando su nombre ligado al crecimiento del cine mexicano de animación
El 20 de agosto de 2020 falleció Rogelio Prior Solís, productor cinematográfico, empresario y promotor del cine de animación mexicano, originario de Tuxpan, Veracruz.
Tenía 51 años y en el momento de su muerte ocupaba la vicepresidencia de la delegación Puebla de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica, Canacine.
Aunque buena parte de su trayectoria profesional se desarrolló en Puebla, su historia comenzó en Tuxpan. Desde ahí emprendió un camino que lo llevaría a participar en varias de las producciones animadas mexicanas más recordadas de las primeras décadas del siglo XXI.
Del diseño y la mercadotecnia al cine
Rogelio Prior Solís estudió la licenciatura en Diseño Gráfico en la Universidad Iberoamericana. Posteriormente cursó una maestría en Dirección y Gestión de Marketing Estratégico en la Escuela de Organización Industrial de Madrid, España, además de un diplomado en Mercadotecnia en la London Guildhall University, en Inglaterra.
Su preparación combinó el diseño, la publicidad, la comercialización y la dirección de proyectos. Esas herramientas terminaron acercándolo al mundo cinematográfico, no desde la actuación o la dirección, sino desde una parte menos visible pero fundamental: conseguir recursos, organizar equipos, promover las películas y buscar espacios para que las producciones llegaran al público.
En el cine, una buena historia no basta. También hacen falta quienes encuentren financiamiento, abran puertas, diseñen estrategias comerciales y convenzan a otras personas de sumarse al proyecto. Rogelio Prior se especializó precisamente en esa labor.
Una vida dedicada a impulsar la animación mexicana
Como productor asociado trabajó con Animex Estudios en La leyenda de la Nahuala, estrenada en 2007. La película recuperó relatos populares de Puebla y los llevó a la pantalla mediante una combinación de humor, misterio y tradición mexicana.
La cinta se convirtió en una referencia para la animación nacional y demostró que las leyendas, los personajes y los escenarios mexicanos podían transformarse en historias atractivas para el público infantil y familiar.
Prior Solís también participó en Nikté, de 2009, una aventura inspirada en el mundo prehispánico; y en La Revolución de Juan Escopeta, estrenada en 2011, producción que presentó el movimiento revolucionario mexicano desde la mirada de un niño.
Su filmografía continuó con La leyenda de las momias de Guanajuato, realizada por Ánima Estudios y estrenada en 2014. Después colaboró en Selección Canina, de 2015, y en El Americano: The Movie, de 2016.
Esta última producción representó un reto especialmente importante debido a sus vínculos con el mercado estadounidense. De acuerdo con el director Ricardo Arnaiz, Rogelio Prior fue uno de los primeros integrantes del equipo que buscó abrir puertas en Estados Unidos para concretar la coproducción.
Más allá de los títulos en los que participó, su trabajo coincidió con una etapa en la que el cine de animación mexicano buscaba competir con las grandes producciones extranjeras. No se trataba únicamente de dibujar personajes: había que crear empresas, conseguir inversiones, organizar campañas publicitarias y construir un público.
En ese proceso estuvo presente el productor tuxpeño.
“Vamos a sumar”
Después de conocerse su fallecimiento, productores y compañeros de trabajo lo recordaron como una persona inquieta, generosa y siempre dispuesta a colaborar.
Ricardo Arnaiz, director de Animex Estudios, contó que Rogelio Prior repetía constantemente una frase: “Vamos a sumar”. Esa expresión, más que una ocurrencia, resumía su manera de trabajar.
Prior buscaba integrarse a los proyectos y descubrir qué podía aportar. Tocaba puertas, establecía contactos y trataba de encontrar soluciones para que las producciones avanzaran.
Rafael Quiroz, director de Embryonic Producciones y compañero suyo desde la universidad, lo describió como un promotor incansable del cine animado, dispuesto a compartir su experiencia en foros y festivales.
En el medio también era conocido cariñosamente como “R8” o “Rocho”.
Además de su trabajo cinematográfico, fue fundador y productor de Imán Consulting, empresa dedicada a buscar financiamiento y oportunidades de comercialización para proyectos de entretenimiento. También apoyó propuestas artísticas y otros emprendimientos.
Su experiencia lo llevó a participar en la representación regional de Canacine, desde donde colaboró en los esfuerzos por fortalecer la producción audiovisual fuera de la Ciudad de México.
El tuxpeño detrás de las películas
El productor rara vez aparece frente a las cámaras. Su trabajo ocurre durante meses o años, entre presupuestos, reuniones, acuerdos, promoción y problemas que deben resolverse antes de que una película pueda llegar a las salas.
Por eso, nombres como el de Rogelio Prior Solís pueden pasar inadvertidos para muchos espectadores, aunque su esfuerzo permanezca dentro de las películas.
Quienes vieron La leyenda de la Nahuala, Nikté, La Revolución de Juan Escopeta, Selección Canina o El Americano conocieron, sin saberlo, una parte del trabajo realizado por este tuxpeño.
El 20 de agosto de 2020, Canacine confirmó su fallecimiento y expresó sus condolencias a familiares y amigos. Compañeros de la industria cinematográfica también publicaron mensajes para reconocer su entusiasmo, capacidad de gestión y voluntad de colaborar.
Para Tuxpan, su trayectoria representa la historia de uno de sus habitantes que logró abrirse camino dentro de una industria compleja y llevar su trabajo a las pantallas nacionales e internacionales.
Rogelio Prior Solís murió joven, pero dejó su nombre en los créditos y, sobre todo, detrás de varias películas que acompañaron a una generación de niños mexicanos.
Su legado permanece en cada una de aquellas historias animadas que ayudó a convertir en realidad.


