
El 20 de julio de 2012 entró en vigor la actualización del Programa de Ordenamiento Ecológico Regional de la Cuenca del Río Tuxpan, uno de los instrumentos ambientales más importantes para orientar el crecimiento urbano, industrial y productivo de esta región de Veracruz Norte.
El decreto fue publicado ese día en el número extraordinario 242 de la Gaceta Oficial del Estado. Su propósito era establecer reglas para aprovechar el territorio sin comprometer los recursos naturales de una cuenca que conecta montañas, bosques, zonas agrícolas, comunidades rurales, ciudades, instalaciones petroleras y actividades portuarias.
No se trataba únicamente de proteger el río. El ordenamiento buscaba organizar las diferentes actividades humanas desarrolladas dentro de toda la cuenca, desde sus partes altas hasta su desembocadura en el Golfo de México.
Una cuenca de más de cuatro mil kilómetros cuadrados
El programa comprendió una superficie de 4 mil 239.10 kilómetros cuadrados y estableció políticas para regular el uso del suelo en una extensa región hidrológica.
El decreto involucró a 17 municipios veracruzanos:
- Ixhuatlán de Madero
- Tlachichilco
- Zacualpan
- Ixcatepec
- Chontla
- Citlaltépetl
- Tancoco
- Zontecomatlán
- Tihuatlán
- Benito Juárez
- Tuxpan de Rodríguez Cano
- Huayacocotla
- Chicontepec
- Cerro Azul
- Castillo de Teayo
- Temapache —actualmente Álamo Temapache—
- Tepetzintla y Texcatepec
Aunque no todos estos municipios se encuentran directamente a la orilla del río Tuxpan, parte de su territorio pertenece a la cuenca o influye en los escurrimientos que terminan alimentando al sistema fluvial.
Lo que sucede en las partes altas repercute inevitablemente en las zonas bajas. La pérdida de bosques, la erosión, la contaminación de arroyos o el cambio desordenado en el uso del suelo pueden terminar afectando la calidad del agua, la pesca, las actividades agrícolas y las condiciones ambientales del puerto de Tuxpan.
Reglas para ordenar el territorio
La actualización dividió la cuenca en Unidades de Gestión Ambiental. Para cada una estableció actividades predominantes, compatibles, condicionadas o incompatibles.
También incorporó criterios específicos en materias como:
- Flora y fauna
- Manejo de ecosistemas
- Aprovechamiento forestal
- Agricultura y ganadería
- Acuacultura y pesca
- Turismo
- Asentamientos humanos
- Construcción
- Infraestructura
- Industria y minería
- Actividades portuarias
- Manejo integral de la cuenca
Esto significaba que los proyectos públicos y privados debían considerar la vocación natural del territorio antes de recibir permisos, licencias, autorizaciones o dictámenes.
Una actividad industrial, un nuevo asentamiento, una obra carretera o un desarrollo turístico no podían analizarse solamente por sus beneficios económicos inmediatos. También debían estudiarse sus posibles consecuencias sobre el suelo, el agua, los ecosistemas y las comunidades cercanas.
Obligatorio para las autoridades
El ordenamiento fue declarado de observancia obligatoria para la administración pública estatal y municipal.
El Gobierno de Veracruz y los ayuntamientos involucrados quedaron encargados de vigilar que los planes de desarrollo, permisos y autorizaciones respetaran las políticas de uso del suelo y los criterios ambientales establecidos en el programa.
El decreto señalaba que el objetivo no era impedir toda actividad económica ni adoptar un “conservacionismo extremo”. La intención era evitar el extremo contrario: un desarrollo sin límites que pudiera provocar el deterioro o la destrucción de la cuenca.
Esa distinción resulta importante. Ordenar ecológicamente no significa paralizar una región, sino decidir dónde y bajo qué condiciones puede realizarse cada actividad.
Una actualización del programa original
El primer Programa de Ordenamiento Ecológico Regional de la Cuenca del Río Tuxpan había sido publicado el 24 de marzo de 2009.
Tres años después fue necesario actualizarlo para ajustar los usos del suelo y los criterios ecológicos a las condiciones de la región. También se incorporaron disposiciones relacionadas con la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, relativa a las especies de flora y fauna silvestres en riesgo.
Antes de la modificación se abrió una consulta pública. La convocatoria fue publicada en marzo de 2012 en la Gaceta Oficial, en el Diario de Xalapa y en el Diario de Tuxpan. La propuesta también fue colocada en el portal de la Secretaría de Medio Ambiente para recibir observaciones ciudadanas.
El decreto definitivo fue firmado el 19 de julio de 2012 por el entonces gobernador Javier Duarte de Ochoa y entró en vigor al publicarse al día siguiente.
La importancia para Tuxpan
Para Tuxpan, el ordenamiento tenía una relevancia especial. En la parte final de la cuenca coinciden la ciudad, el río, los esteros, los manglares, las actividades pesqueras, las terminales industriales y el puerto.
El municipio recibe, además, los efectos acumulados de todo lo que ocurre río arriba. Los contaminantes, sedimentos y residuos generados en otras partes de la cuenca pueden desplazarse hasta la zona costera, aunque se originen a decenas o cientos de kilómetros de distancia.
Por eso, la protección del río Tuxpan no puede depender exclusivamente del Ayuntamiento de Tuxpan. Requiere coordinación entre todos los municipios que comparten la cuenca y entre las autoridades estatales y federales.
Un documento que debía mantenerse actualizado
El decreto estableció que el programa tendría que someterse a seguimiento y evaluación técnica permanente. También dispuso que su revisión se efectuara en un plazo no menor de tres años ni mayor de cinco, con la posibilidad de modificarlo anticipadamente ante conflictos de uso del suelo, incompatibilidades o contingencias ambientales.
El 20 de julio de 2012 quedó así marcado como la fecha en que comenzó una nueva etapa en la planeación ambiental de la cuenca del río Tuxpan.
Más que un simple mapa o una disposición administrativa, el ordenamiento reconoció una realidad que sigue vigente: el río, los bosques, las comunidades, la ciudad y el puerto forman parte de un mismo sistema. Dañar cualquiera de sus componentes termina afectando, tarde o temprano, a todos los demás.












