Hace 461 años, el 27 de junio de 1565, se registró uno de los documentos más antiguos relacionados con el territorio de Tuxpan que hoy se conservan gracias a los llamados Lienzos de Tuxpan, una extraordinaria colección de documentos indígenas coloniales que permiten reconstruir la historia temprana de Veracruz Norte.

Ese día, las autoridades virreinales otorgaron una merced de tierra a un español llamado Juan Bezos, quien recibió autorización para establecer un sitio de estancia destinado al ganado mayor. Aunque a simple vista podría parecer un trámite administrativo más de la época colonial, en realidad representa una pieza fundamental para comprender cómo comenzó la transformación del antiguo territorio indígena tras la conquista española.

De acuerdo con los estudios realizados sobre los Lienzos de Tuxpan, la concesión comprendía un sitio ubicado en las inmediaciones de las estancias de Tanpatel y Otontepeque, poblaciones sujetas al antiguo asentamiento de Tuxpan. Estos nombres aparecen registrados en los documentos originales y constituyen una valiosa referencia para conocer la organización territorial del siglo XVI.

Las mercedes de tierras eran instrumentos utilizados por la Corona española para premiar servicios, fomentar la ganadería y consolidar el control sobre los nuevos territorios. Con ellas se autorizaba el establecimiento de ranchos y haciendas que, con el paso de las décadas, modificarían profundamente el paisaje económico y social de la región.

Lo verdaderamente extraordinario es que esta información no proviene únicamente de archivos españoles. Fue preservada también por las propias comunidades indígenas mediante los Lienzos de Tuxpan, documentos pictográficos y escritos que registraban límites territoriales, litigios, posesiones y acontecimientos importantes para defender sus derechos sobre la tierra.

Estos lienzos constituyen uno de los testimonios históricos más valiosos del norte de Veracruz. Gracias a ellos es posible conocer nombres de antiguos pueblos, caminos, ríos, estancias y personajes que de otra forma habrían desaparecido de la memoria colectiva.

El registro del 27 de junio de 1565 muestra además que, apenas cuatro décadas después de la caída de México-Tenochtitlan, el proceso de ocupación colonial ya avanzaba sobre el territorio tuxpeño mediante concesiones de tierras destinadas principalmente a la actividad ganadera, una de las bases de la economía novohispana.

Para los historiadores, este tipo de documentos resulta invaluable porque permite reconstruir la evolución del territorio de Tuxpan desde el siglo XVI hasta la actualidad, además de entender cómo convivieron —y en muchas ocasiones entraron en conflicto— las autoridades coloniales y los pueblos originarios por el control de la tierra.

Más de cuatro siglos después, aquella merced otorgada a Juan Bezos sigue siendo una referencia histórica que ayuda a explicar el origen de la ocupación española en la región y el enorme valor documental de los Lienzos de Tuxpan, considerados una auténtica ventana hacia los primeros años de la historia colonial del norte de Veracruz.