El buque permaneció cinco días encallado dentro del Sistema Arrecifal Lobos-Tuxpan. Lograron liberarlo durante la madrugada del 19 de agosto de 2017, pero debajo quedaron miles de metros cuadrados de coral severamente dañados

A las 3:40 de la madrugada del 19 de agosto de 2017 concluyó una complicada maniobra frente a las costas de Tuxpan. El buque multipropósitos Antares, que llevaba cinco días encallado dentro de una zona arrecifal protegida, finalmente fue puesto a flote.

La embarcación había quedado atrapada desde el 14 de agosto en el área conocida como Arrecife Tuxpan, aproximadamente a 15 kilómetros de la terminal portuaria. No se trataba de cualquier punto del Golfo de México: estaba dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Sistema Arrecifal Lobos-Tuxpan.

El Antares era un buque de bandera mexicana de 79 metros de largo, 17 metros de ancho y siete metros de calado. Su tamaño y el sitio donde terminó varado convirtieron el rescate en una operación delicada.

Los dos primeros intentos para liberarlo no tuvieron éxito. La tercera maniobra comenzó durante la tarde del viernes 18 de agosto y se prolongó hasta la madrugada del día siguiente.

Inicialmente se contempló retirar parte del combustible del barco para disminuir su peso y reducir el peligro de contaminación. Sin embargo, la empresa responsable y la Capitanía de Puerto determinaron que no existía riesgo inmediato de fuga o derrame, por lo que procedieron directamente con el reflotamiento.

Una vez liberado, el Antares fue llevado a una zona de fondeo situada cinco millas al este del puerto de Tuxpan. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente solicitó entonces el apoyo de la Secretaría de Marina para resguardar el punto del encallamiento.

Pero retirar el barco sólo resolvió una parte del problema.

El daño quedó debajo del agua

Las primeras revisiones hablaban de afectaciones en al menos mil 343 metros cuadrados. Días después, una inspección realizada por especialistas de la PROFEPA, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y la entonces Procuraduría General de la República documentó daños estructurales severos en una superficie mucho mayor.

En la evaluación inicial se contabilizaron hasta 4 mil 275.7 metros cuadrados afectados. Entre los corales dañados fueron identificadas nueve especies, con presencia predominante de Acropora palmata, Pseudodiploria estrigosa, Pseudodiploria clivosa y Plexaura homomalla.

Dos de ellas se encontraban catalogadas bajo protección especial en la Norma Oficial Mexicana NOM-059: Acropora palmata, conocida como coral cuerno de alce, y Plexaura homomalla.

Después de los estudios técnicos y la delimitación definitiva del área directamente afectada, el programa de restauración se concentró en 2 mil 476 metros cuadrados de arrecife y 164 colonias coralinas.

La PROFEPA abrió un procedimiento administrativo contra la empresa propietaria del barco. En 2018 se informó que la compañía pagó una multa de 3 millones 774 mil 500 pesos y presentó una garantía superior a 105 millones de pesos para responder por los trabajos de restauración.

Las labores incluyeron la estabilización de fragmentos de coral, el rescate de ejemplares desprendidos y el seguimiento de las colonias afectadas.

Aquel 19 de agosto de 2017, el Antares volvió a flotar. Sin embargo, el arrecife sobre el cual permaneció varado durante cinco días tardaría mucho más en recuperarse.

El episodio quedó como uno de los accidentes ambientales más graves registrados frente al puerto de Tuxpan y como recordatorio de la fragilidad de un sistema arrecifal que permanece oculto bajo el agua, pero que forma parte del patrimonio natural de los tuxpeños.