
Cuando se habla de la historia del río Tuxpan, la mayoría recuerda las grandes inundaciones que han afectado a la región. Sin embargo, existe una fecha poco conocida que representa el extremo opuesto: el 12 de junio de 1960, cuando la cuenca registró uno de los niveles más bajos de agua de toda su historia documentada.
De acuerdo con estudios hidrológicos oficiales de la cuenca del río Tuxpan, en la estación de aforo de Álamo se registró un escurrimiento mínimo histórico, reflejo de una sequía extraordinaria que redujo drásticamente la cantidad de agua que descendía desde las montañas de Puebla, Hidalgo y Veracruz hacia el Golfo de México.
Un río que nace lejos de Tuxpan
El río Tuxpan no nace en el puerto. Se forma por la unión de los ríos Pantepec y Vinazco, cuyos escurrimientos provienen principalmente de las sierras de Puebla e Hidalgo. Después de confluir cerca de Álamo, las aguas continúan su recorrido hasta desembocar en el Golfo de México, frente a Tuxpan.
Por ello, cuando la lluvia escasea en toda la cuenca, los efectos terminan sintiéndose decenas o incluso cientos de kilómetros río abajo.
¿Qué significó aquella sequía?
Un escurrimiento tan reducido indica que la cuenca atravesaba un periodo de estiaje severo. En términos prácticos, significa que el río transportaba una cantidad de agua muy inferior a la normal.
Si una situación semejante ocurriera hoy, podrían presentarse:
- Menor disponibilidad de agua dulce.
- Afectaciones a la agricultura y la ganadería.
- Problemas para algunos ecosistemas acuáticos.
- Incremento de la salinidad en zonas cercanas a la desembocadura.
- Riesgo para pozos y tomas de agua cercanas al río.
¿Algo parecido ocurrió hace dos años?
Aunque no existen evidencias de que el caudal haya alcanzado los mínimos de 1960, sí hubo reportes en la región sobre la presencia de agua salobre en algunas tomas y pozos cercanos al río.
Ese fenómeno puede explicarse por la llamada intrusión salina, que ocurre cuando disminuye la presión del agua dulce y el mar comienza a avanzar río arriba o hacia los acuíferos costeros. Los especialistas señalan que la intrusión salina suele estar asociada a periodos prolongados de sequía, bajos caudales o sobreexplotación de fuentes de agua dulce.
En otras palabras, cuando el río pierde fuerza, el mar gana terreno.
Aunque todavía sería necesario revisar los registros hidrométricos específicos de aquellos meses para establecer una comparación científica exacta, la lógica hidrológica apunta a que ambos eventos tuvieron un origen similar: la reducción del aporte de agua dulce desde la cuenca alta del río Tuxpan.
Una efeméride que también habla del futuro
El 12 de junio de 1960 nos recuerda que la historia de Tuxpan no sólo está marcada por huracanes e inundaciones. También existen antecedentes de sequías extremas capaces de transformar el comportamiento del río más importante de Veracruz Norte.
Hoy, cuando el cambio climático provoca periodos de lluvia más irregulares y fenómenos meteorológicos más intensos, aquel registro histórico adquiere una nueva relevancia. No sólo cuenta lo que ocurrió hace 66 años; también advierte lo que podría volver a suceder si la cuenca enfrenta nuevamente un estiaje severo.













