
La noche del 10 de agosto de 1940, las campanas de la iglesia fueron echadas al vuelo para anunciar un acontecimiento que marcaría la historia económica, ganadera y festiva de Tuxpan: el comienzo de las actividades de la primera Feria Regional Agrícola, Ganadera, Industrial y Educativa de la Huasteca.
La celebración tuvo como escenario el Parque Deportivo Militar Damián Carmona, donde fueron instalados espacios para recibir animales, productos agrícolas, trabajos escolares y muestras de la actividad industrial y comercial de la región.
La iniciativa fue impulsada por el doctor Antonio Florencia, entonces oficial mayor de la Secretaría de Agricultura y Ganadería, quien buscaba reunir en Tuxpan a productores, ganaderos, comerciantes, instituciones educativas y representantes de los distintos pueblos huastecos.
Una noche de campanas y antorchas
El programa comenzó a las nueve de la noche del 10 de agosto. Mientras las campanas resonaban sobre la ciudad, un grupo de corredores salió del Parque Hidalgo portando antorchas encendidas.
La meta estaba colocada en la entrada principal del Parque Deportivo Militar. Allí, en medio de la expectación de los habitantes, comenzó también un gran baile organizado por la Junta de Caridad y Pavimentación.
No fue solamente una fiesta. La feria había sido concebida como un gran escaparate para mostrar la riqueza productiva de la Huasteca y acercar a quienes trabajaban en el campo con comerciantes, técnicos, autoridades y posibles compradores.
Aunque las actividades comenzaron durante aquella noche, la inauguración protocolaria se realizó a las nueve de la mañana del 11 de agosto, con la presencia de autoridades civiles y militares, representantes de oficinas públicas, organizaciones obreras, campesinas y agrupaciones de la sociedad tuxpeña.
“Por la belleza y el resurgimiento de la Huasteca”
La convocatoria invitaba a ganaderos, agricultores, comerciantes y planteles educativos a presentar sus mejores animales, productos del campo, manufacturas y trabajos manuales.
El lema elegido resumía el propósito de aquella reunión:
“Por la belleza y el resurgimiento de la Huasteca”.
La intención era fortalecer los vínculos entre las poblaciones de la región y promover su desarrollo económico. Tuxpan, por su ubicación portuaria y su importancia comercial, se convirtió en el punto de encuentro de esa primera gran exposición regional.
El comité organizador estuvo presidido por el doctor Zózimo Pérez Castañeda. También participaron el licenciado Ángel Mauricio Toledo como secretario; Gabriel Álvarez Foyo como tesorero, y diversos integrantes de la sociedad tuxpeña como vocales y suplentes.
Una feria para aprender y producir
La primera Feria Regional de la Huasteca se desarrolló del 10 al 20 de agosto de 1940. Durante esos días se organizaron exposiciones, concursos y actividades destinadas a mejorar la producción agrícola y ganadera.
Entre los temas abordados estuvieron el combate contra la garrapata, el aprovechamiento industrial de los productos agrícolas, el control de plagas y enfermedades de las plantas, la producción de leche y el empleo de maquinaria moderna en las labores del campo.
También se realizaron demostraciones prácticas para desparasitar al ganado y conferencias sobre la organización de la producción agrícola.
De esta manera, la feria combinaba el ambiente festivo de agosto con un propósito educativo y económico. Los productores podían observar nuevas técnicas, comparar animales y semillas, intercambiar experiencias y conocer herramientas que comenzaban a transformar el trabajo rural.
El origen de una tradición tuxpeña
Tuxpan ya celebraba desde muchos años atrás las fiestas patronales de Nuestra Señora de la Asunción. Durante agosto llegaban habitantes de comunidades cercanas, se instalaban puestos, se presentaban danzas y se realizaban actividades comerciales y religiosas.
La feria de 1940 retomó ese antiguo espíritu, pero lo convirtió en una exposición regional organizada, con participación agrícola, ganadera, industrial, comercial y educativa.
Las ediciones posteriores fueron interrumpidas temporalmente por la fiebre aftosa, enfermedad que afectó gravemente al ganado mexicano. Una vez controlada la emergencia sanitaria, las exposiciones pudieron reanudarse.
Con el paso del tiempo, aquella iniciativa se transformó en uno de los acontecimientos más representativos de Tuxpan. La actual Expo Feria conserva parte de aquella vocación: reunir a la ciudad y al campo, mostrar la producción ganadera y convertir agosto en una temporada de encuentro para toda la Huasteca.
Por eso, cada 10 de agosto se recuerda la noche de 1940 en que las campanas sonaron, las antorchas recorrieron las calles y Tuxpan abrió las puertas de la primera Feria Regional de la Huasteca.













