En lo más profundo de la huasteca, iba volando un pájaro carpintero canadiense, maravillado ante la hermosura de la naturaleza tuxpeña.

De pronto, comenzó a oír unos golpes sobre la madera y también un quejido.

Lo que vio lo dejó estupefacto. Un pájaro carpintero tuxpeño, trataba de hacer su casa en un árbol viejo y arrugado de cedro… El pobre golpeaba y golpeaba pero no podía penetrar la madera.

El carpintero canadiense no pudo  soportar la situación y le dijo: «There’s no fart, brother, you take a break and I build your fucking shit house» (que en idioma pajaril quiere decir: “¡No hay problema hermano! ¡tu toma un descanso y yo construyo tu casa!”)

El carpintero canadiense sacó un flexómetro y un lápiz e hizo unos trazos en la madera y ¡tracatacataca tacata ca!  una casa estilo jardines con dos pisos, balcón y alberca…

El pájaro tuxpeño no lo podía creer. Agradecido, recibió a su nuevo amigo y le mostró todas las maravillas de los lugares donde habían árboles en la huasteca, lo llevo incluso al Parque ribereño del puerto a que viera el paisaje natural del río, después al Club de pesca, en fin, prometiéndole que lo iría a  visitar a Canadá.

UN AÑO DESPUÉS…

El pájaro carpintero tuxpeño sobrevolaba unos bosques en Canadá, decidido a encontrar a su amigo y de pronto comenzó a sentir unos golpes en la madera y unos quejidos… y ¡oh sorpresa! encontró a su amigo tratando de construir su casa en un árbol. Pero no podía penetrar la madera.

El pájaro tuxpeño le dijo: «¡Oye vato! ¡ahora me toca a mí echarte la mano!«.

Cerró un ojo y comenzó a tomar medidas, puesto que poseía la cualidad de tener un «ojo a plomo y el otro a nivel«. Tomó un poco de vuelo  y… ¡katatatatat… ttttrrrrrrr… kkk-bum!…

¡La mansión, estaba concluida!… 54 dormitorios, 10 baños, cocina americana, sala de spa, jacuzzi, jardín de juegos y mesa de billar… y se quedó a pasar las vacaciones con su amigo canadiense…

¿Tu te preguntaras…Y cuál es la moraleja?

Aquí esta:

«El pájaro se porta mejor… ¡fuera de casa!”

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