
A finales del siglo XX, Tuxpan comenzaba a perfilarse como mucho más que un puerto comercial. Su ubicación estratégica, la disponibilidad de gas natural y su conexión con la red nacional de transmisión eléctrica lo colocaban en la mira de importantes inversiones para el desarrollo energético del país.
El 8 de julio de 1999, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) hizo público el otorgamiento del permiso E/139/PIE/99 a la empresa Electricidad Águila de Tuxpan, S. de R.L. de C.V., autorizándola para generar energía eléctrica bajo la modalidad de Productor Independiente de Energía (PIE). La autorización contemplaba una capacidad instalada de 535.56 megawatts, destinada a vender toda su producción a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
La nueva central sería una planta de ciclo combinado, una tecnología que para la época representaba una de las formas más eficientes de producir electricidad. Sus turbinas fueron diseñadas para operar principalmente con gas natural y utilizar diésel únicamente como combustible alterno. Además, incorporaban sistemas de baja emisión de óxidos de nitrógeno (NOx), buscando reducir el impacto ambiental de su operación.
El proyecto contempló una inversión cercana a 250 millones de dólares y fue desarrollado por Electricidad Águila de Tuxpan, empresa filial de Mitsubishi Corporation, luego de resultar ganadora en la licitación internacional convocada por la CFE para construir, operar y mantener la central conocida como Tuxpan II. En ese momento, se trataba del sexto proyecto de Productor Independiente de Energía autorizado en México.
De acuerdo con el permiso emitido por la CRE, la planta se construiría en terrenos de Asunción y Santiago de la Peña, en el municipio de Tuxpan. Se estimó una producción anual de 3,707.45 gigawatts-hora (GWh), suficiente para abastecer a cientos de miles de hogares mexicanos, fortaleciendo la capacidad del Sistema Eléctrico Nacional.
Con el paso de los años, aquella autorización se convirtió en uno de los hitos que consolidaron a Tuxpan como un punto estratégico para la generación y el transporte de energía en México. A la infraestructura portuaria se sumaron centrales eléctricas, gasoductos y terminales de combustibles, transformando al municipio en uno de los principales nodos energéticos del país.
Hoy, más de un cuarto de siglo después, aquella decisión tomada en julio de 1999 puede entenderse como parte del proceso que convirtió a Tuxpan en un referente nacional no solo por su puerto, sino también por su papel fundamental en la producción y suministro de energía para millones de mexicanos.











