
Tuxpan y la historia de América Latina se cruzan en un nombre: Antonio del Conde Pontones, “El Cuate”.
Nacido el cinco de enero de mil novecientos veintiséis, Del Conde se convirtió, sin proponérselo, en protagonista de una de las operaciones clandestinas más audaces del siglo XX: la preparación del yate Granma, embarcación que zarpó desde Santiago de la Peña, Tuxpan, Veracruz, el veinticinco de noviembre de mil novecientos cincuenta y seis, con rumbo a Cuba, transportando a Fidel Castro, Ernesto “Che” Guevara, Raúl Castro y ochenta y dos expedicionarios para iniciar la Revolución Cubana.
El puente tuxpeño del Granma
Antonio del Conde era un empresario mexicano radicado en la Ciudad de México, con negocios vinculados al sector automotriz y una sólida red de contactos. En 1956, fue él quien compró el yate originalmente llamado Granma II en Estados Unidos, lo financió, y coordinó su traslado a México para ponerlo a disposición del Movimiento 26 de Julio. Su misión fue clara: avituallar, reparar y preparar la nave para una travesía que tenía más de riesgo que de esperanza.
En Tuxpan, el yate fue resguardado y alistado lejos de reflectores, entre astilleros modestos, maniobras nocturnas y complicidades discretas. Allí, El Cuate supervisó el acondicionamiento mecánico, la compra de víveres, combustible y ajustes estructurales, convirtiéndose en el enlace logístico entre la causa revolucionaria y este puerto estratégico del norte de Veracruz.
El hombre detrás del mito
A diferencia de los líderes que viajaron en el Granma, Del Conde no buscó gloria. No empuñó un fusil, pero financió la historia. No dio discursos, pero sostuvo la palabra empeñada. No navegó a Cuba, pero hizo posible que otros lo hicieran.
Falleció en 2023, décadas después de aquella travesía, con el reconocimiento institucional de historiadores y gobiernos, pero sobre todo, con un legado moral: el de un civil que creyó en una causa ajena como si fuera propia, y la apoyó desde la provincia mexicana que el mundo, a veces, olvida mirar.
La efeméride que también es de Tuxpan
Para Tuxpan, el cinco de enero de mil novecientos veintiséis no solo marca un nacimiento: marca el origen del hombre que eligió a este puerto como la plataforma donde se afinaría el rumbo de una revolución que cambió el mapa político del Caribe.
Hoy, al recordarlo, la ciudad reafirma su sitio en la historia continental: aquí no solo se embarcó un proyecto político, se embarcó un capítulo de destino latinoamericano, y también la discreta pero firme participación de un mexicano apodado “El Cuate”.
Legado histórico
- Compró y financió el yate Granma II, que luego sería el Granma.
- Coordinó su traslado y preparación desde Tuxpan, Veracruz.
- Figura esencial en la logística del movimiento revolucionario cubano.
- Símbolo del papel que México y Tuxpan jugaron como santuario operativo de un hecho que rebasó fronteras.
La historia suele honrar a quienes gritan, no a quienes sostienen. Pero Tuxpan recuerda a quienes hicieron, no solo a quienes dijeron.



