
Después de recorrer los pasillos de la Presidencia de la República, ocupar importantes responsabilidades públicas y participar durante décadas en el periodismo mexicano, Ángel Álvaro Peña regresó a la ciudad que nunca dejó de amar. Murió en Tuxpan, precisamente donde había dicho que quería terminar sus días.
TUXPAN, VER.— El 3 de septiembre de 2026 quedará registrado como una fecha triste en la historia contemporánea de Tuxpan. Este jueves, alrededor de las 11:35 horas, falleció don Ángel Álvaro Peña, político, servidor público, periodista y uno de los tuxpeños que alcanzaron mayor cercanía con las estructuras del poder nacional durante el siglo XX.
Tenía 90 años y permaneció activo prácticamente hasta el final de su vida. Apenas un día antes de su muerte todavía apareció publicada una colaboración de su columna Alma Grande, espacio desde el cual analizaba la política mexicana y veracruzana con el conocimiento acumulado durante varias décadas.
Pero don Ángel no murió en la Ciudad de México, donde desarrolló buena parte de su carrera profesional. Murió donde había dicho que se iba a morir: en Tuxpan.
Aquella decisión tenía un profundo significado. Ángel Álvaro Peña conoció presidentes, secretarios de Estado, gobernadores, empresarios y periodistas de reconocimiento nacional e internacional. Recorrió México y otros países como parte del equipo presidencial. Sin embargo, nunca dejó de considerarse un hombre de Tuxpan.
Un tuxpeño junto al Presidente de México
Nacido el 23 de abril de 1936, Ángel Álvaro Peña creció cerca del río Tuxpan, en una ciudad que todavía conservaba el movimiento de los barcos de cabotaje, las embarcaciones plataneras y la antigua balsa que comunicaba a Tuxpan con Santiago de la Peña.
Desde muy joven se interesó por la política y el periodismo. Su padre había sido diputado y dirigente transportista, por lo que las conversaciones sobre gobierno, elecciones y asuntos públicos formaron parte de su vida desde la infancia.
Su trayectoria lo llevó primero a colaborar con el gobernador veracruzano Rafael Murillo Vidal y posteriormente a la Ciudad de México, donde alcanzaría una de las posiciones más importantes de su carrera: coordinador de Giras y Eventos Especiales de la Presidencia de la República durante el gobierno de José López Portillo.
Desde ese cargo participó en la organización de las giras nacionales e internacionales del mandatario. Su responsabilidad implicaba coordinar autoridades, invitados, periodistas, protocolo, seguridad y logística en torno a las actividades del titular del Poder Ejecutivo federal.
No se trataba solamente de acompañar al presidente. Ángel Álvaro Peña se encontraba en uno de los espacios donde convergían las decisiones del gobierno, la operación política y la relación con los medios de comunicación.
Su presencia dentro del entorno presidencial quedó reflejada incluso en documentos oficiales. En 1982 recibió autorización del Congreso mexicano para aceptar la condecoración de la Orden Real de la Estrella Polar, en grado de Caballero, concedida por el Gobierno de Suecia.
También se desempeñó en las áreas de prensa y relaciones públicas de la Lotería Nacional, durante la gestión de Javier García Paniagua. Desde esa institución mantuvo su relación con Tuxpan y participó en la organización de un sorteo especial realizado en su ciudad natal.
Responsable de la política turística de Veracruz
Décadas después regresó al servicio público estatal como secretario de Turismo, Cultura y Cinematografía del Gobierno de Veracruz, durante la administración de Fidel Herrera Beltrán.
Su nombramiento lo colocó al frente de la política turística y cultural de la entidad. Participó en las acciones para promocionar los destinos veracruzanos, fortalecer la conectividad aérea, coordinar a prestadores de servicios e impulsar una nueva legislación estatal en materia turística.
Documentos de la Gaceta Oficial de Veracruz conservan su nombre y firma como titular de la dependencia en convenios de coordinación y reasignación de recursos celebrados entre los gobiernos federal y estatal.
En 2018 todavía aceptó una nueva responsabilidad como representante del Gobierno de Veracruz en la Ciudad de México para la atención de medios nacionales e internacionales. Su paso por aquel encargo fue breve, pero demostró que continuaba siendo considerado un conocedor de las relaciones públicas y de la comunicación política.
El periodista de “Alma Grande”
La otra gran vocación de Ángel Álvaro Peña fue el periodismo.
Sus primeros acercamientos con la escritura ocurrieron en La Tribuna Tuxpeña. Con el paso del tiempo fundó y dirigió Políticos al Desnudo y publicó su columna Alma Grande en diferentes medios estatales y nacionales.
Su cercanía con el poder no le impidió formular críticas. Desde sus artículos habló de presidentes, gobernadores, partidos, funcionarios y conflictos políticos con la perspectiva de quien había conocido desde dentro la operación del gobierno mexicano.
En 2022 recibió el Premio Nacional de Periodismo por Trayectoria Periodística, otorgado por el Club de Periodistas de México.
Ni la edad ni los cambios tecnológicos consiguieron apartarlo de los medios. Ya instalado nuevamente en Tuxpan, participaba en entrevistas, conversaciones y mesas de análisis transmitidas mediante plataformas digitales. Aprendió a comunicarse con nuevas generaciones sin abandonar el estilo personal que lo caracterizaba.
Su archivo periodístico confirma esa constancia: Alma Grande continuó publicándose hasta el 2 de septiembre de 2026, un día antes de su fallecimiento.
Volvió para quedarse
La vida llevó a Ángel Álvaro Peña muy lejos de las calles donde pasó su infancia. Estuvo cerca de un Presidente de la República, recorrió los escenarios del poder, trató con importantes figuras de la política y construyó amistades dentro del periodismo nacional.
Pero su brújula siempre apuntó hacia Tuxpan.
Don Ángel regresó a su ciudad no solamente para pasar sus últimos años, sino para continuar participando en su vida pública. Desde aquí escribió, opinó, concedió entrevistas y mantuvo abiertas las conversaciones sobre el destino político de Veracruz y de México.
Por eso su muerte tiene una dimensión profundamente tuxpeña. Después de viajar por el mundo y conocer las entrañas del poder nacional, eligió cerrar su historia frente al mismo río que había contemplado durante su infancia.
El 3 de septiembre de 2026, Tuxpan perdió a uno de sus personajes políticos y periodísticos más importantes. México perdió a un testigo privilegiado de varias etapas de su vida pública.
Don Ángel Álvaro Peña cumplió su palabra: murió en el lugar que amaba.
Murió en Tuxpan porque, a pesar de todos los caminos recorridos, nunca dejó de pertenecerle a Tuxpan.
















