
El 24 de julio de 1944, dos hombres originarios de Tuxpan emprendieron un viaje que terminaría llevándolos hasta uno de los escenarios más peligrosos de la Segunda Guerra Mundial. Sus nombres eran Fausto Vega Santander y Esteban Carballo Reyes, integrantes del contingente mexicano que posteriormente sería conocido como el Escuadrón 201.
Aquel día, el Grupo de Perfeccionamiento Aéreo salió de la Ciudad de México rumbo a Estados Unidos. Su misión inicial era recibir una preparación intensiva que permitiera a México participar directamente junto con las fuerzas aliadas.
Entre los cerca de 300 integrantes se encontraban un joven piloto nacido en Tuxpan y un cabo originario de Santiago de la Peña.
De Balbuena hacia Estados Unidos
Antes de emprender el viaje, el contingente pasó revista en el campo aéreo de Balbuena, en la Ciudad de México. La mañana del 24 de julio, sus integrantes se reunieron en la estación ferroviaria de Buenavista para recibir la despedida de autoridades militares y familiares.
El tren partió hacia Nuevo Laredo. Después de cruzar la frontera, los militares mexicanos fueron distribuidos en diferentes instalaciones estadounidenses para completar su preparación.
Recibieron entrenamiento en pilotaje de combate, mantenimiento, armamento, comunicaciones, abastecimiento y operaciones terrestres. La preparación se realizó en bases como Randolph Field y Greenville, en Texas, así como Pocatello, Idaho.
Aunque frecuentemente se afirma que ese día partió el Escuadrón 201, el nombre más preciso que entonces tenía el contingente era Grupo de Perfeccionamiento Aéreo. Posteriormente quedó constituido como la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, cuya unidad operativa fue el Escuadrón de Pelea 201.
Fausto Vega Santander, el piloto tuxpeño
Fausto Vega Santander nació en Tuxpan el 19 de enero de 1923. Desde muy joven se interesó por la aviación e ingresó a la Fuerza Aérea Mexicana, donde recibió preparación como piloto.
Al partir hacia Estados Unidos tenía apenas 21 años.
Después de completar su adiestramiento, fue enviado con el Escuadrón 201 al frente del Pacífico. Desde Filipinas participó en misiones contra las posiciones japonesas establecidas en la isla de Luzón.
Los pilotos mexicanos volaban aviones de combate Republic P-47 Thunderbolt, utilizados para bombardear y ametrallar posiciones enemigas, proteger convoyes y apoyar el avance de las fuerzas aliadas.
El 1 de junio de 1945, durante una misión de combate, el avión pilotado por Fausto Vega Santander cayó al mar. El joven tuxpeño perdió la vida en cumplimiento de su deber y se convirtió en uno de los integrantes del Escuadrón 201 caídos durante la guerra.
Su nombre permanece ligado a la historia de Tuxpan. Una calle, una escuela y la pista aérea de la ciudad han sido denominadas en su honor.
Esteban Carballo Reyes, el héroe de Santiago de la Peña
El segundo tuxpeño que formó parte del contingente fue Esteban Carballo Reyes, nacido el 7 de octubre de 1923 en Santiago de la Peña.
Conocido por sus compañeros como “El Cabito”, su participación fue diferente, pero igualmente indispensable. Carballo Reyes no era piloto: formaba parte del personal terrestre encargado de mantener en condiciones de combate las aeronaves.
Prestó servicio en el área de Intendencia, donde se realizaban labores de abastecimiento y preparación de los aviones. Antes de cada misión, las aeronaves debían ser cargadas con combustible, bombas, municiones, refacciones y demás equipo necesario.
Mientras los pilotos mexicanos combatían en el aire, hombres como Esteban trabajaban en tierra para garantizar que cada avión pudiera despegar y regresar a operación.
Esteban Carballo Reyes sobrevivió a la guerra y volvió a México junto con sus compañeros. Durante muchos años vivió discretamente en Santiago de la Peña, donde falleció en 2002, poco antes de cumplir 79 años.
México entra directamente en la guerra
La participación mexicana en la Segunda Guerra Mundial fue consecuencia de los ataques realizados por submarinos alemanes contra barcos petroleros nacionales en 1942.
Tras los hundimientos del Potrero del Llano y el Faja de Oro, el gobierno del presidente Manuel Ávila Camacho declaró que existía un estado de guerra entre México y las potencias del Eje: Alemania, Italia y Japón.
En 1944 se tomó la decisión de enviar una unidad aérea al extranjero. Fueron seleccionados pilotos, mecánicos, armeros, operadores de radio, especialistas y personal de apoyo procedente de diferentes unidades militares.
Después de concluir su entrenamiento en Estados Unidos, el contingente partió hacia Filipinas en febrero de 1945. Allí quedó integrado al 58.º Grupo de Caza de las fuerzas estadounidenses.
El Escuadrón 201 realizó decenas de misiones de combate y acumuló cientos de horas de vuelo en apoyo de las operaciones para liberar la isla de Luzón.
Dos caminos unidos por una misma misión
Fausto Vega Santander y Esteban Carballo Reyes desempeñaron labores distintas. Uno combatió desde el aire; el otro permaneció en tierra preparando los aviones y suministros necesarios para cada misión.
Sin embargo, los dos formaron parte de una misma maquinaria militar y representaron a México en el único contingente nacional que combatió oficialmente fuera del territorio durante la Segunda Guerra Mundial.
El 24 de julio de 1944 abandonaron México sin saber cuál sería su destino definitivo. Tampoco podían conocer el precio que aquella misión terminaría cobrando: Fausto no regresaría y Esteban volvería marcado para siempre por la experiencia de la guerra.
A más de ocho décadas de aquella partida, sus historias recuerdan que Tuxpan también estuvo representado en uno de los conflictos más grandes de la humanidad.
Uno desde la cabina de un avión de combate y otro desde las operaciones en tierra, Fausto Vega Santander y Esteban Carballo Reyes llevaron el nombre de Tuxpan hasta el frente del Pacífico.


