
El 24 de febrero de 1987 permanece en la memoria de muchas familias veracruzanas como una de las tragedias marítimas más enigmáticas del siglo XX: fue en esa fecha cuando el buque mercante B/M Tuxpan zarpó desde el Atlántico rumbo al puerto de Veracruz y desapareció sin dejar rastro en aguas profundas al norte de las islas Azores.
Un viaje que nunca llegó a puerto
El Tuxpan, un carguero de bandera mexicana propiedad de Tecomar, S.A., había salido de Bremen, Alemania, el 16 de febrero de 1987, en una travesía transatlántica con destino a México. A bordo iban 27 tripulantes y una carga valuada en millones de dólares, según documentos legales relacionados con litigios posteriores.
La última comunicación conocida con el barco fue el 24 de febrero, cuando reportó su posición aproximadamente 1,000 millas náuticas al noreste del Triángulo de las Bermudas, en medio del Atlántico Norte, bajo condiciones meteorológicas muy adversas.
Condiciones extremas y búsqueda infructuosa
Ese día, la zona atravesaba un fuerte temporal con vientos huracanados y oleaje extremadamente alto, que complicaba cualquier maniobra de navegación o transmisión de señales. Tras la última comunicación, no se obtuvo ningún otro reporte del Tuxpan.
Al cumplirse 72 horas sin noticias, se activaron protocolos de búsqueda internacional, en los que incluso participó la Guardia Costera de Estados Unidos, sin éxito. A pesar del despliegue aéreo y marítimo, no se localizaron restos del barco ni de su tripulación.
Sobrevivientes, recuerdos y versiones
Con el paso de los años y conforme familiares y excompañeros recordaron el suceso, surgieron relatos humanos que dan dimensión a la tragedia. Un exempleado que en aquel momento no viajó a bordo por lesión recuerda que su nombre apareció erróneamente en las listas de fallecidos, y fue necesario rectificarlo en un diario de la época.
Las versiones sobre lo ocurrido han variado con el tiempo: algunos señalan que fue el temporal en alta mar lo que habría hundido definitivamente al Tuxpan; otros apuntan a que la falta de comunicaciones posteriores y la ausencia total de restos generaron especulaciones respecto a un paradero desconocido, alimentadas por la falta de claridad en la documentación oficial.
Investigación, reclamos y legado
La enigmática desaparición del Tuxpan también dejó secuelas legales y administrativas. En 1990, familiares y partes interesadas presentaron quejas ante instancias como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, exigiendo una investigación a fondo sobre si realmente el barco se hundió o si su paradero seguía siendo desconocido, señalando contradicciones y falta de información de la naviera y autoridades marítimas.
Legalmente, el caso fue llevado a tribunales de Estados Unidos como parte de reclamaciones sobre responsabilidad y cargo, donde se reconoce que el buque desapareció entre el 24 y el 28 de febrero de 1987, sin restos recuperados, lo que llevó a litigios sobre cargas y responsabilidades marítimas.
Un recuerdo imborrable para la comunidad marítima
Hoy, a casi cuatro décadas de ese 24 de febrero, la historia del buque Tuxpan sigue siendo recordada en Tuxpan y en círculos marineros como un acontecimiento que marcó la percepción sobre la navegación en el Atlántico Norte, las condiciones extremas del mar y el valor de aquellos que dedican su vida al transporte marítimo.
Para muchas familias, el recuerdo de quienes nunca regresaron continúa vivo, y el nombre del Tuxpan se honra cada año no sólo como una efeméride local, sino como símbolo de respeto a la Marina Mercante mexicana.











