El periodista nacido en Tuxpan creó en Excélsior una de las primeras páginas culturales diarias de la prensa mexicana y participó en la fundación del periódico unomásuno.

El 20 de octubre de 2018 falleció en la Ciudad de México el periodista tuxpeño Eduardo Deschamps Rosas, figura fundamental en la transformación del periodismo cultural mexicano.
Había nacido en Tuxpan, Veracruz, el 18 de septiembre de 1930. En su ciudad cursó estudios en la Escuela Secundaria y de Bachilleres “Manuel C. Tello”, donde destacó particularmente en literatura y matemáticas.
Antes de abrirse camino en los grandes periódicos nacionales, Deschamps comenzó a familiarizarse con el oficio en los medios tuxpeños. Colaboró en el semanario El Sol de la Huasteca y participó en la histórica radiodifusora XETL, junto con otros jóvenes que también buscarían posteriormente una oportunidad en la capital del país.
En 1955 se trasladó a la Ciudad de México acompañado por sus paisanos Miguel López Azuara y Manuel Arvizu Maraboto. Los tres llegaron dispuestos a ganarse un lugar en una época dominada por grandes redacciones, férreas jerarquías y periodistas que aprendían el oficio directamente en las calles.
Cuando la cultura comenzó a ser noticia
La aportación más recordada de Eduardo Deschamps ocurrió durante su paso por Excélsior, el periódico dirigido por Julio Scherer García.
Ahí concibió Olimpo de México, considerada una de las primeras páginas culturales de publicación diaria dentro de un periódico nacional. La idea cobró forma durante los preparativos de los Juegos Olímpicos de 1968 y la llamada Olimpiada Cultural.
Hasta entonces, la información sobre escritores, pintores, músicos, actores y acontecimientos artísticos aparecía muchas veces de manera ocasional o relegada a suplementos semanales. Deschamps ayudó a cambiar esa visión: comprendió que la cultura también producía noticias todos los días y que debía cubrirse con seriedad, continuidad y rigor periodístico.
Por las páginas que organizó y dirigió desfilaron escritores, intelectuales y artistas que marcaron la vida cultural mexicana de la segunda mitad del siglo XX. Su trabajo abrió un espacio permanente para temas que antes ocupaban un lugar secundario dentro de la prensa diaria.
De Excélsior a unomásuno
Deschamps perteneció a la generación que vivió una de las etapas más importantes del periodismo mexicano. Trabajó en el Excélsior de Julio Scherer y salió del diario en 1976, en medio de la crisis provocada por la intervención política contra su dirección y su cooperativa.
Posteriormente participó en la creación de unomásuno, fundado en 1977 bajo la dirección de Manuel Becerra Acosta. El nuevo periódico se convirtió en referencia obligada para una generación de reporteros, fotógrafos, diseñadores y editores que buscaban renovar la manera de contar la realidad nacional.
Deschamps no solamente escribió y editó. También ayudó a imaginar periódicos, organizar redacciones y orientar a periodistas más jóvenes. Quienes trabajaron con él lo recordaron como un hombre exigente, inteligente y generoso con quienes se acercaban a pedirle consejo.
Un tuxpeño en la historia de la prensa nacional
Eduardo Deschamps Rosas murió a los 88 años, lejos geográficamente del puerto donde nació, pero con una trayectoria que siempre permaneció ligada a sus orígenes.
Desde aquella primera experiencia en El Sol de la Huasteca y la XETL hasta las redacciones de Excélsior y unomásuno, llevó consigo la formación adquirida en Tuxpan y la inquietud de una generación que salió de provincia para transformar el periodismo nacional.
Su legado no se encuentra únicamente en las publicaciones donde trabajó. Permanece en una idea que actualmente parece natural, pero que en su momento representó una auténtica innovación: la cultura no debía tratarse como relleno ni como adorno, sino como una noticia cotidiana que merecía su propio espacio en los periódicos.
Aquel tuxpeño que comenzó entre las aulas de la “Manuel C. Tello”, las páginas de un semanario regional y los micrófonos de la radio local terminó convertido en uno de los hombres que ayudaron a darle a la cultura un lugar permanente dentro de la prensa mexicana.











