
Hay ciudades que no solo se construyen con calles, edificios o monumentos. También se edifican con personajes entrañables, con esas figuras cotidianas que terminan convirtiéndose en parte de la memoria colectiva. En Tuxpan, uno de esos nombres que aún despierta sonrisas y nostalgia entre quienes alcanzaron a conocerlo es el de Pedro Hernández Albino, mejor conocido como “Turrón, Turrón”, quien nació un día como hoy, 13 de mayo de 1906.
De acuerdo con registros del cronista tuxpeño, Pedro Hernández Albino vino al mundo en las inmediaciones del antiguo panteón, sobre la calle Galeana, en un Tuxpan muy distinto al actual: de calles tranquilas, comercio tradicional y personajes que formaban parte del paisaje urbano como si fueran monumentos vivientes.
Pero si algo inmortalizó a Don Pedro no fue solo su nombre, sino su oficio y su peculiar presencia. Durante años recorrió las calles del puerto ofreciendo turrón criollo, convirtiéndose en un personaje fácilmente reconocible para generaciones enteras.
Quienes lo recuerdan lo describen con su clásico tablero para cargar la mercancía, su campanita para anunciar su llegada y hasta una pequeña hachita, elementos que terminaron formando parte de su identidad visual. Su pregón, su andar y su presencia quedaron grabados en la memoria popular de un Tuxpan donde el comercio ambulante tenía rostro, voz y personalidad propia.
Hoy, cuando la modernidad ha desplazado muchas de aquellas estampas urbanas, recordar a “Turrón, Turrón” es abrir una ventana al Tuxpan de antaño, ese donde los personajes populares no necesitaban redes sociales para volverse famosos: bastaba con caminar las calles y ganarse el cariño de la gente.
Porque al final, las ciudades también tienen alma… y en Tuxpan, parte de esa alma alguna vez caminó anunciando dulces con una campanita.
Fuente histórica: referencias del cronista tuxpeño Dr. Obed Zamora Sánchez sobre personajes típicos del puerto.















