
El 11 de marzo de 1936 quedó marcado en la historia agraria del municipio de Tuxpan, Veracruz, cuando el gobierno federal emitió la resolución presidencial que otorgó la dotación ejidal al poblado de Palma Sola, beneficiando a campesinos de esta comunidad con tierras para su aprovechamiento agrícola.
Esta resolución formó parte de la amplia política de reparto agrario impulsada durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas del Río, una de las etapas más importantes de la reforma agraria en México. El objetivo de estas medidas era distribuir tierras a las comunidades rurales que históricamente habían carecido de propiedad sobre las parcelas que trabajaban.
De acuerdo con registros históricos y documentos oficiales de la época, la resolución presidencial otorgó al poblado de Palma Sola una superficie aproximada de 980 hectáreas, destinadas a la organización de un ejido, figura jurídica mediante la cual los campesinos podían trabajar la tierra de manera colectiva y asegurar su sustento.
Aunque la resolución fue emitida el 11 de marzo de 1936, su contenido fue publicado posteriormente en el Diario Oficial de la Federación el 8 de mayo del mismo año, con lo cual quedó formalizada la entrega de tierras a los habitantes de la comunidad.
Este hecho representó un cambio profundo para los pobladores de Palma Sola, quienes a partir de entonces contaron con tierras legalmente reconocidas para el cultivo y la producción agrícola, fortaleciendo la economía rural de la región norte de Veracruz.
La dotación ejidal también refleja la transformación social que vivía México durante la década de los años treinta, cuando miles de comunidades campesinas en todo el país recibieron tierras como parte de un proceso histórico que buscaba corregir las desigualdades generadas durante el periodo del porfiriato.
Hoy, a casi un siglo de distancia, la resolución presidencial del 11 de marzo de 1936 permanece como una efeméride significativa para el municipio de Tuxpan, al recordar el momento en que la comunidad de Palma Sola obtuvo el reconocimiento legal de sus tierras ejidales, un paso fundamental en la historia agraria de la región.



