¡No era una bomba! Urna con presuntas cenizas humanas moviliza a Marina y Ejército en Tuxpan
TUXPAN, VER.— Lo que comenzó como el reporte de un objeto sospechoso abandonado afuera de una iglesia terminó con marinos, soldados, policías y hasta un perro especializado en explosivos revisando una urna funeraria.
La movilización ocurrió en el atrio de la iglesia de Santa Rosa de Lima, ubicada en la esquina de las calles Francisco Sarabia y Álvaro Obregón, en la colonia Rosa María.
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La caja metálica, montada sobre una base de madera y con una imagen religiosa en la tapa, llamó la atención de los vecinos. Nadie sabía quién la había dejado ahí ni qué contenía. Como en estos tiempos cualquier objeto abandonado puede encender las alarmas, se dio aviso a las autoridades ante la sospecha de que pudiera tratarse de un artefacto explosivo.
Y entonces se armó el operativo.
Al lugar llegaron elementos de la Secretaría de Marina, del Ejército Mexicano y de la Policía Municipal. La zona fue asegurada y se aplicaron los protocolos correspondientes para evitar que alguna persona se acercara al objeto.
La Marina trasladó incluso un binomio canino especializado en la detección de explosivos. El agente canino revisó cuidadosamente la caja y finalmente descartó la presencia de materiales peligrosos.
No era una bomba.
Las autoridades confirmaron que se trataba de una urna metálica que contenía en su interior lo que aparentemente serían cenizas humanas.
Elementos policiacos aseguraron la urna y la trasladaron a sus instalaciones para continuar con las diligencias. Hasta ahora se desconoce a quién pertenecen las cenizas, quién dejó la caja frente a la iglesia y por qué terminó abandonada en ese lugar.
Entre los testigos circuló la versión de que la urna habría sido dejada durante la noche y que posiblemente fue abierta para buscar joyas u objetos de valor. Sin embargo, esa versión no ha sido confirmada por ninguna autoridad.
Lo cierto es que el objeto provocó una movilización digna de una película: Marina, Ejército, Policía Municipal y un perro detector de explosivos para descubrir que, dentro de aquella caja misteriosa, no había dinamita, sino los restos de una persona.
Por fortuna, no explotó nada. Pero quedó una pregunta mucho más inquietante: ¿quién abandona las cenizas de un muerto frente a una iglesia?
Ya ni a los muertos respetan, carajo.



