Tamiahua: perdieron solos… y ahora impugnan
El Partido del Trabajo impugnó la elección extraordinaria de Tamiahua tras perder por 24 votos. Sí, 24. Nada. Un suspiro. Dicen que hubo irregularidades. Que si funcionarios de casilla eran empleados del ayuntamiento. Que si la candidata no cumplía con residencia… Pero la realidad es otra.
NO PERDIERON POR TRAMPAS… PERDIERON POR TORPES, porque el resultado no se explica en tribunales, se explica en una sola palabra: división. Ahí están los números de la elección ordinaria, fríos y sin excusas:
- PT: 2556 votos
- MORENA: 1734 votos
- Juntos: no le ganaron al Verde
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Y en la extraordinaria repitieron la misma historia. Dividieron el voto… y perdieron otra vez. El verdadero problema fue la ambición, en Tamiahua no hubo sorpresa, hubo consecuencias. La fractura interna de la izquierda de Tamiahua tiene responsables claros: Guadalupe Rodríguez y Ernesto Lara.
- Desgastaron a MORENA
- Cerraron puertas dentro del partido
- Intentaron jugar por fuera
- Y terminaron debilitando a su propio bloque
¿El resultado? Le abrieron la puerta al rival.
LOS “ARGUMENTOS” DE LA IMPUGNACIÓN
Vamos uno por uno:
- Funcionarios de casilla empleados del Ayuntamiento: ¿Y luego? Tener trabajo no te quita derechos políticos. Ese argumento no se sostiene.
- Residencia de la candidata: Si es originaria, es decir, si nació en Tamiahua y el OPLE la registró, el tema está muerto desde antes de empezar.
Traducción: No hay bomba jurídica. Hay berrinche político. Lo que realmente está pasando es que esto no es una defensa de la legalidad, es un intento de revertir en tribunales lo que no pudieron ganar en las urnas. Porque cuando pierdes por 24 votos, no buscas justicia… buscas una segunda oportunidad.
Y en mi opinión, la verdad incómoda es que en Tamiahua no ganó alguien por aplastamiento, ganó quien no se equivocó tanto. Y los otros perdieron por lo de siempre:
- Soberbia
- Mala estrategia
- Y pleitos internos
La elección se va a revisar, sí. Los tribunales dirán la última palabra. Pero hay algo que ya está claro: Guadalupe y Ernesto se derrotaron solos. Y ahora, la impugnación suena más a un último manotazo… que a verdadera defensa legal. Son básicamente las últimas patadas de un movimiento que se ahogó en el Estero de Milpas.


