
Ayer salí con mi primer auto, ¡Mi flamante Nissan Versa! y cómo me estuvo molestando mucho mi mujer, se me ocurrió asistir al templo ese de “Pozo de Agua Viva”… Compartí las prácticas y plegarias con los ahí presentes hasta que de pronto, vi al pastor que se dirigía hacia mí.
Ya estaba allí, frente a mí. Me arrodillé en silencio, él se acercó, puso su mano sobre mi cabeza y exclamó con voz fuerte:
— Vas a caminar de nuevo…
Le expliqué que no tengo ningún problema con mis piernas.
Sin embargo, él ignoró mis palabras y con voz aún más fuerte dijo:
— ¡VAS A CAMINAR DE NUEVO!
Intenté nuevamente explicarle que no tenía ningún problema con mis piernas, que caminaba normalmente, pero fue en vano, él repitió con más fuerza y con mayor energía aún…
— ¡VAS A CAMINAAAAR DE NUEEEEEVOOOO!…
No quise insistir con mi explicación. Después de los rezos y las plegarias de toda la comunidad allí reunida, salí del culto y, créanlo o no, el Pastor tenía razón, ¡ME HABÍAN ROBADO EL CARRO Y TUVE QUE CAMINAR DE NUEVO!…