La gastronomía de Tuxpan no está siendo aprovechada como atractivo turístico
Mientras el turismo suele medirse en ocupación hotelera y temporadas altas, uno de los activos más poderosos de Tuxpan sigue sin recibir el peso que merece: su gastronomía. Así lo advierte el chef Daniel Navarrete, responsable de la cocina del restaurante El Cangrejito Azul, ubicado en el corredor gastronómico de La Mata.
Desde su experiencia diaria —lejos del escritorio y cerca del fogón—, Navarrete considera que la cocina tuxpeña no está siendo utilizada como motor turístico, a pesar de contar con productos, recetas e identidad suficientes para convertirse en un atractivo por sí mismo.
“No le estamos dando el punch que se debe a nuestra gastronomía. Tenemos la flota atunera más grande y casi no aprovechamos el atún. Nos falta mucho por hacer”, señala.
Dr. Luis Calvo
Producto hay, pero falta visión
Para el chef, uno de los principales problemas es que la gastronomía local no ha sido pensada como experiencia turística integral. Platillos tradicionales de la región huasteca como el huatape, el zacahuil, el pipián, las empipianadas o las enchiladas de hueva siguen siendo desconocidos para muchos visitantes.
“Son recetas autóctonas, de aquí, y deberían ser un orgullo. Pero mucha gente no las conoce, ni siquiera cuando viene de fuera”.
La paradoja es evidente: Tuxpan cuenta con mariscos frescos, recetas ancestrales y un entorno natural privilegiado, pero gran parte de su oferta gastronómica continúa anclada en lo básico.
Local y visitante no comen igual
Navarrete identifica una diferencia clara entre el comensal local y el turista. Mientras el primero suele optar por lo tradicional y conocido, el visitante busca experimentar.
“El turista sale de su zona de confort, le gusta probar algo nuevo. El local muchas veces se va al empanizado o al mojo de ajo”.
Esa apertura del visitante representa una oportunidad que, según el chef, no siempre se aprovecha, sobre todo cuando los menús no innovan ni destacan los productos emblemáticos de la región.
Atún ahumado a las finas hierbas, del cangrejito azul
Temporadas bajas y falta de acompañamiento
Otro punto crítico es la realidad que enfrentan los restauranteros durante las largas temporadas bajas. Mantener la calidad, innovar y sostener la operación se vuelve un reto constante.
“Aquí cada quien aprende a la mala. No hay cursos, no hay capacitación constante para meseros o cocineros, al menos no que nosotros veamos”.
Para Navarrete, la gastronomía debería ser vista como una inversión estratégica para el turismo, no como un complemento secundario.
“De nada sirve una buena comida con mal servicio, o un buen servicio con mala comida. Se necesita preparación y apoyo”.
Más que comida, experiencia
Lejos de modas como la cocina gourmet, el chef defiende la esencia de la cocina local: porciones generosas, sabor y cercanía con el comensal.
“Aquí la gente quiere comer bien. Si nos vamos a lo gourmet, con porciones pequeñas, echamos a perder nuestra gastronomía”.
Desde su visión, el valor está en que el visitante se sienta como en casa, atendido y sorprendido por sabores que no encuentra en otros destinos.
Una oportunidad todavía abierta
La reflexión final es clara: Tuxpan tiene todo para consolidarse como un destino gastronómico de Veracruz Norte, pero requiere interés, planeación y voluntad para no seguir perdiendo recetas, identidad y oportunidades.
“En lugar de ganar, vamos perdiendo. Y eso es lo que no debería pasar”.
🔹 Contexto
Este artículo deriva de una entrevista en video realizada al chef Daniel Navarrete, como parte de una serie de contenidos sobre turismo y gastronomía en Tuxpan, que busca dar voz a quienes construyen la experiencia turística desde el territorio.


