Es el FIN de las Fuentes Danzarinas
Hubo un tiempo en que las noches del Parque Reforma tenían música, luces de colores y niños corriendo entre chorros de agua mientras sus padres buscaban una banca para disfrutar la función. Era casi un ritual familiar en el corazón de Tuxpan: “vamos a ver las fuentes”.
Hoy, ese espectáculo es apenas un recuerdo.
Lo que alguna vez fue uno de los atractivos urbanos más emblemáticos del centro de Tuxpan luce ahora como una estructura derrotada por el tiempo. Tuberías expuestas, luminarias corroídas, cableado deteriorado, registros completamente oxidados y una infraestructura fracturada muestran que ya no se trata simplemente de una fuente apagada esperando mantenimiento. Lo que permanece detrás del kiosko del Parque Reforma, en un área aproximada de quinientos metros cuadrados, es el esqueleto de un sistema hidráulico y eléctrico que durante años maravilló a miles de tuxpeños.

Las Fuentes Danzarinas nacieron oficialmente el 9 de septiembre de 2011, como parte de la remodelación integral del Parque Reforma, en una etapa en la que Tuxpan apostaba por renovar su imagen urbana y fortalecer los espacios de convivencia familiar. No era una simple fuente ornamental; se trataba de un espectáculo diseñado para combinar agua, iluminación multicolor y música sincronizada, convirtiéndose rápidamente en uno de los puntos más concurridos y fotografiados de la ciudad.
Durante años fueron parte del paisaje cotidiano. Familias enteras acudían al parque para disfrutar del espectáculo nocturno, los niños jugaban cerca de los chorros de agua y los visitantes encontraban en ese rincón una postal distinta del centro tuxpeño. Para muchos, aquellas fuentes representaron una pequeña muestra de modernidad y un atractivo gratuito que daba vida a las noches del parque.
Pero entonces llegó la pandemia.
Como ocurrió en muchos municipios del país, la emergencia sanitaria obligó a redirigir recursos públicos hacia áreas prioritarias relacionadas con salud. En Tuxpan, presupuestos que normalmente se destinaban al mantenimiento urbano, incluidos los de Parques y Jardines, fueron enfocados a atender necesidades urgentes derivadas del COVID-19.
Y una fuente de este tipo no sobrevive sola.
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A diferencia de una fuente decorativa convencional, un sistema danzarín requiere mantenimiento técnico constante: bombas de alta presión, válvulas especializadas, tableros electrónicos, luminarias sumergibles, limpieza permanente y control anticorrosión. Cuando ese mantenimiento desaparece, el deterioro avanza con rapidez, especialmente en una ciudad húmeda como Tuxpan, donde la salinidad y el clima aceleran el desgaste de metales, cableado y sistemas hidráulicos.
Lo que comenzó como una pausa obligada terminó convirtiéndose en abandono prolongado.
Con el paso de los años, la corrosión fue haciendo estragos. Los componentes eléctricos dejaron de funcionar, las estructuras comenzaron a deteriorarse y, finalmente, la propia infraestructura sufrió fracturas que hoy hacen prácticamente inviable su rehabilitación integral.
Las imágenes actuales hablan por sí solas.

Lo que antes ofrecía espectáculos de agua y color es ahora una instalación devastada que parece más cercana a la demolición que a la reparación.
Ante este panorama, el Ayuntamiento de Tuxpan, encabezado por Daniel Cortina Martínez, ya analiza qué podría construirse en ese espacio estratégico del Parque Reforma. Más que pensar en rescatar una estructura técnicamente obsoleta, la discusión gira ahora en torno a qué nuevo atractivo podría ocupar ese lugar.
Y ahí aparece inevitablemente la nostalgia.
Porque más allá del concreto, los tubos y el acero corroído, lo que realmente se pierde es una parte de la memoria colectiva de la ciudad. Muchos tuxpeños recuerdan esas fuentes como escenario de tardes familiares, fotografías improvisadas, primeros noviazgos o simples paseos para matar el calor.
Quizá pronto desaparezcan físicamente.
Pero para una generación completa de tuxpeños, las Fuentes Danzarinas ya ocupan un lugar permanente en la historia sentimental de la ciudad.
Y aquí la única opinión que tengo es que está bien que rescaten ese espacio. ¿En qué te gustaría que se convirtiera?




