
El 9 de febrero de 1919, en un México todavía sacudido por los estertores de la Revolución, el entonces coronel Lázaro Cárdenas recibió una orden clave: trasladarse a Tuxpan, Veracruz, con su tropa. El dato aparece consignado en el propio testimonio del general —Cárdenas por Cárdenas— y se inscribe en un momento de reacomodos militares y políticos que anticipaban el choque final entre facciones revolucionarias.
El contexto: un país en vilo
A inicios de 1919, el gobierno de Venustiano Carranza enfrentaba tensiones crecientes. En el norte y el occidente se gestaban conspiraciones que desembocarían, un año después, en el Plan de Agua Prieta. En ese tablero, los puertos del Golfo eran piezas estratégicas: comunicación, abastecimiento, vigilancia y control territorial. Tuxpan, por su posición y su actividad marítima, figuraba como un punto sensible.
¿Por qué Tuxpan?
La orden de traslado no fue casual. Tuxpan —entonces ya con un puerto activo y una red fluvial clave— servía como nodo logístico y bastión de presencia federal en la costa norte veracruzana. Enviar a un oficial joven, disciplinado y con ascenso acelerado como Cárdenas implicaba confianza política y apuesta estratégica: asegurar la plaza y contener posibles desbordes regionales.
El joven coronel
Para Cárdenas, la instrucción significó una escuela de mando. A sus veintitantos años, el michoacano consolidaba reputación por su trato con la tropa, su rigor administrativo y su lectura fina del terreno social. El paso por Tuxpan reforzó su experiencia en puertos, logística y relación civil–militar; aprendizajes que, años después, resultarían decisivos cuando, ya como presidente, impulsó la expropiación petrolera y una política nacionalista con fuerte énfasis en el control estratégico de recursos y vías.
Tuxpan en la historia nacional
Aunque este episodio no suele ocupar titulares en los manuales, revela algo profundo: Tuxpan aparece, una vez más, en los momentos de definición nacional. Desde la Revolución hasta el México posrevolucionario, el puerto fue escenario —a veces silencioso— de decisiones que trascendieron lo local.
Una efeméride con eco largo
Así, el 9 de febrero de 1919 no es solo una fecha administrativa. Es el día en que Tuxpan entra en la bitácora personal de uno de los protagonistas mayores del siglo XX mexicano. Un cruce de caminos entre un joven coronel en ascenso y un puerto veracruzano que, sin ruido, volvió a ser clave.
Efeméride corroborada a partir de testimonios del propio Lázaro Cárdenas y registros históricos del periodo revolucionario.













