
Tuxpan no solo ha sido puerto, comercio y río: también ha sido cuna de ciencia. El 8 de enero de 1924 nació aquí Julián Ádem Chahín, un nombre que durante décadas apareció en el corazón de la meteorología y las ciencias atmosféricas en México: ingeniero civil, matemático aplicado, geofísico, investigador y académico cuya obra dejó escuela.
Su historia no es la del “tuxpeño que se fue y ya”. Es la del tuxpeño que, desde el rigor, ayudó a entender el clima como sistema: modelos, teoría, investigación, formación de generaciones.
¿Quién fue Julián Ádem Chahín?
Las semblanzas académicas coinciden en lo esencial: nació en Tuxpan, Veracruz, el 8 de enero de 1924 y realizó estudios de ingeniería y matemáticas vinculados a la UNAM, además de formación de posgrado en el extranjero, para luego dedicarse a la investigación científica y al desarrollo de ideas fundamentales en ciencias atmosféricas.
Incluso espacios institucionales como El Colegio Nacional lo registran como integrante y destacan su perfil y trayectoria científica.
La Universidad Veracruzana también ha subrayado su aporte a la ciencia, retomando su origen tuxpeño y su legado en el estudio de la atmósfera.
Un natalicio que puede convertirse en una fecha cívica para Tuxpan
Este año, el nombre de Julián Ádem volvió al debate público local por una propuesta concreta: establecer el 8 de enero como “Día de la Ciencia y la Tecnología” en Tuxpan, tomando como ancla simbólica el natalicio del científico tuxpeño.
La idea, planteada públicamente por el investigador y documentalista Julio Poisot, busca algo sencillo pero poderoso: que el municipio tenga una fecha para visibilizar vocaciones científicas, organizar actividades escolares y comunitarias, reconocer a perfiles locales y recordar que la ciencia también nace en provincias, también nace en puerto.
¿Por qué importa esto para Tuxpan?
Porque las ciudades se construyen también con símbolos útiles. Un “Día de la Ciencia y la Tecnología” no es solo un acto: puede ser un pretexto anual para:
- llevar charlas y talleres a secundarias y bachilleratos,
- hacer ferias de ciencia municipales,
- reconocer a docentes y estudiantes destacados,
- conectar a Tuxpan con universidades, centros de investigación y becas,
- y, sobre todo, decirle a la chaviza: “sí se puede, aquí también se produce conocimiento”.
En el fondo, es una forma de poner en el calendario una verdad simple: Tuxpan ya dio a México un científico de talla mayor.












