Cada año, al caer la tarde del 7 de diciembre, Tuxpan vive una de sus tradiciones más antiguas, entrañables y profundamente identitarias: el Día del Niño Perdido. Lo que para un visitante puede parecer simplemente un desfile de carritos de cartón iluminados y miles de velitas encendidas en calles, banquetas, patios y azoteas, para los tuxpeños es una tradición que guarda más de dos siglos de historia, fe y costumbre comunitaria.


🌟 Una tradición nacida en tiempos del Virreinato

El origen del Día del Niño Perdido se remonta al periodo virreinal, cuando los misioneros franciscanos utilizaban representaciones, dramatizaciones y símbolos luminosos para enseñar pasajes bíblicos a los pueblos de la región. Una de esas enseñanzas era el relato del Evangelio según San Lucas que narra cómo el Niño Jesús se perdió durante el retorno de la festividad de la Pascua y, tras tres días de búsqueda angustiosa, fue hallado por José y María en el templo.

Aunque este episodio ocurrió en primavera, los frailes fijaron la conmemoración en el 7 de diciembre por razones prácticas y espirituales: la víspera de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre) y la coincidencia simbólica con el día en que desembarcó en Veracruz, el 7 de diciembre de 1749, Fray Junípero Serra, figura influyente en la evangelización de la Huasteca veracruzana. Serra recorrió poblaciones del norte de Veracruz —como Temapache— dejando una huella profunda en la arquitectura religiosa y en la catequesis de la región.


🕯️ La luz que guía: simbolismo y comunidad

El símbolo central de la celebración es la luz. Las velitas representan el camino que se enciende para ayudar al Niño Jesús a encontrar a sus padres. Niñas y niños, acompañados por familiares, recorren las calles arrastrando carritos de cartón, cada uno original y fabricado en casa. No hay concurso oficial, pero sí reconocimiento popular; los diseños se comentan, se recuerdan y pasan a formar parte de la memoria colectiva de cada familia.

A las siete de la tarde, en punto, las familias encienden la primera vela. En cuestión de minutos, Tuxpan entero se ilumina: colonias, comunidades, calles y plazas forman un tapiz de luz que simboliza fe, esperanza y unión familiar.


🎎 Carritos de cartón: la imaginación tuxpeña sobre ruedas

Los tradicionales carritos, hoy convertidos en verdaderas piezas de creatividad, son uno de los elementos más queridos de la celebración. Barcos, aviones, casas, animales, personajes fantásticos… la creatividad no tiene límites. Son el resultado de tardes enteras de trabajo entre padres, madres, niñas y niños, fortaleciendo lazos familiares mientras se prepara la magia de la noche del 7 de diciembre.


🏛️ El monumento del Niño Perdido: un homenaje a la tradición tuxpeña

Un capítulo especial en la historia moderna de esta celebración ocurrió en 1998, cuando la eximia actriz y declamadora Susana Alexander, acompañada de diversas personalidades culturales, inauguró el Monumento y la Plazoleta del Niño Perdido, ubicada en lo que queda del histórico Cerro de la Cruz.

La obra escultórica fue diseñada por el maestro papanteco Teodoro Cano, uno de los más grandes artistas plásticos de Veracruz Norte, y realizada por alumnos de los Talleres de Arte de Papantla, quienes aportaron su talento para dar forma a una pieza que simboliza la identidad de Tuxpan.

Este monumento no habría sido posible sin la generosa aportación del empresario tuxpeño Don Eduardo Mejía Arana, recordado por su altruismo, su amor por su terruño y su apoyo constante a las expresiones culturales de la ciudad.

Con el paso del tiempo, la plazoleta y la escultura han sufrido desgaste natural, lo que ha motivado diversas remodelaciones y mantiene viva la necesidad de conservar este patrimonio que honra a la tradición más luminosa de Tuxpan.


✨ Un patrimonio vivo de Veracruz Norte

El Día del Niño Perdido es un patrimonio cultural vivo que distingue a Tuxpan como pocas tradiciones lo hacen. Su origen evangelizador, su estética de luz y comunidad, su creatividad infantil y su capacidad de unir generaciones lo convierten en una de las celebraciones más queridas del municipio.

Cada 7 de diciembre, Tuxpan vuelve a encender miles de pequeñas velas para recordar que, incluso en la oscuridad, la comunidad es capaz de alumbrar el camino con esperanza.


EFEMÉRIDES DE LA SEMANA DEL 05/01 AL 11/01

Lunes 05/01
Martes 06/01
Miércoles 07/01
Jueves 08/01
Viernes 09/01
Sábado 10/01
Domingo 11/01
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