
El cinco de enero de 1981 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que otorgaba el derecho a la condecoración “Al Mérito” a los familiares de marinos fallecidos en el cumplimiento de actos distinguidos. Ese decreto sería clave para un caso que, con el paso del tiempo, se convertiría en una tragedia silenciosa de la navegación mercante mexicana: la desaparición del barco Tuxpan, propiedad de la compañía Tecomar S.A.
Por décadas se creyó —y oficialmente se afirmó— que el Tuxpan había sucumbido ante una tormenta brutal en el Atlántico la noche del 24 de febrero de 1987, mientras navegaba entre las Islas Azores y Bermuda, procedente de Bremen, Alemania, con destino a Veracruz, cargando 551 contenedores.
Lo que nadie sabía —lo que nadie podía saber— era que la historia real estaba sepultada en cajas de documentos, bajo cláusulas legales y silencios convenientes.
⚓ Los archivos que cambiaron la versión oficial
Fue solo muchos años después, cuando salieron a consulta los registros del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos (Distrito Sur de Nueva York) y documentación de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que comenzó a revelarse la verdad.
Lo que esos archivos demostraron fue contundente:
❗ La empresa Tecomar ocultó información.
La presunta fecha de hundimiento no fue la correcta.
El lugar reportado tampoco fue el verdadero.
❗ El Tuxpan no estaba en condiciones de navegar.
En Bremen, antes de zarpar, ya presentaba:
- fallas en el motor
- grietas en la placa del motor
- pernos sueltos en la base de maquinaria
Y aun así, zarpó.
Una decisión empresarial temeraria… que costó vidas.
⚓ El probable final del Tuxpan
Ante tribunal estadounidense, expertos navales establecieron lo siguiente:
el barco probablemente tuvo un fallo total de motor,
quedó a la deriva,
y con oleaje moderado a fuerte,
pudo hundirse sin oportunidad de emitir señal de socorro.
Con los nuevos datos, se concluyó que el barco muy probablemente se hundió después del 27 de febrero de 1987, en una posición distinta, cercana a las Islas Bermudas.
Nunca se localizaron restos del buque ni de la tripulación.
Y existe una razón probable:
❗ La empresa envió a la Guardia Costera a buscar en una posición equivocada.
⚓ Veredicto legal y moral
El tribunal en Nueva York condenó a Tecomar a pagar 22 millones de dólares por la carga perdida.
En México, los familiares sí recibieron compensación económica…
Pero nunca recibieron los cuerpos,
ni un sitio para llorar,
ni una tumba.
⚓ La condecoración “Al Mérito”
Aquí es donde el decreto del 5 de enero de 1981 adquiere su dimensión humana:
Gracias a ese decreto, el Gobierno de México formalmente entregó la condecoración “Al Mérito” a los familiares de los marinos desaparecidos del Tuxpan.
No fue reparación,
pero sí reconocimiento.
Un mínimo acto de justicia moral.
Tripulantes del Tuxpan
Q.E.P.D. — Que el mar los tenga en su memoria
- Luis Astorga Molina – Capitán
- Adolfo Fuentes Rubio – 1er. Oficial de Cubierta
- José H. Ramírez Corona – 2º. Oficial de Cubierta
- Luis M. Barrera Bojórges – 3er. Oficial de Cubierta
- Lauro Domínguez Lezama – Radio Operador
- Andrés Fernández Cruz – Jefe de máquinas
- Juan Camacho Montañez – 1er. Oficial de Máquinas
- Heraclio Hernández Quiroz – 2º. Oficial de Máquinas
- Alonso Pérez Hernández – Oficial en Práctica
- Hugo D. Olazarán Jenkins – Oficial en Práctica
- Salvador Martínez Magaña – Oficial en Práctica
- Gilberto García González – Electricista
- José P.S. Torres Zayas – Motorista
- Miguel Salazar Barrera – Motorista
- Pablo Jiménez Cruz – Asistente Motorista
- Armando Galindo Gutiérrez – Asistente Motorista
- Marco M. Pastoressa González – Contramaestre
- Gonzalo Alonso Novelo – Piloto
- Freddie G. Flores Sánchez – Piloto
- Eduardo Carmona Yáñez – Piloto
- José R. Rodríguez Lagunes – Marinero
- Martín Hernández Molina – Marinero
- Amadeo López Martínez – Mayordomo
- Juan Beltrán Báez – Cocinero
- Javier Martínez Ojeda – Marmitón
- Miguel A. León Figueiras – Camarero
- Alejandro Salazar Ramírez – Camarero
⚓ Más que una efeméride
Esta historia no es solo memoria.
Es advertencia.
Es respeto.
Es mar y dolor.
Porque los marinos no mueren:
el mar los absorbe y los convierte en historia.







