
El cinco de enero de mil ochocientos cuarenta y siete, las aguas salobres donde el río Tuxpan se mezcla con el Golfo de México fueron escenario de un movimiento silencioso pero decisivo. Barcos estadounidenses —entre ellos bombarderos ligeros y transportes navales— comenzaron a realizar navegación de reconocimiento frente a la barra de Tuxpan, como parte de la estrategia bélica de los Estados Unidos para controlar puertos clave en la costa veracruzana durante la guerra de invasión contra México.
La importancia estratégica de Tuxpan
En aquel tiempo, Tuxpan no era un puerto menor. Su posición geográfica —discreta, colindante con ríos interiores y conectado con rutas comerciales hacia la Huasteca y el Altiplano— lo convertía en un punto ideal para desembarcos y abastecimiento estratégico. Los informes navales estadounidenses de ese periodo describen a Tuxpan como un “punto de entradas múltiples” desde el interior, lo cual lo distinguía de otros puertos más expuestos y mejor defendidos como Veracruz.
Un reconocimiento previo a la toma futura
La navegación frente a la barra no fue un acto agresivo en sí mismo, sino un movimiento de preparación:
- mapas de mareas y corrientes
- medición de profundidad de barra
- ubicación de baterías costeras
- detección de puntos de desembarco
Los registros navales señalan que estos reconocimientos tenían como objetivo asegurar la futura incursión al puerto de Tuxpan, la cual se materializaría meses después, en abril de 1847, con el asalto anfibio comandado por el comodoro Perry.
Impacto local
Para los habitantes de Tuxpan, aquellos barcos en el horizonte generaron incertidumbre. Se reportaron:
- refuerzos improvisados en puestos de guardia
- inquietud entre comerciantes y pescadores
- movimiento de información hacia autoridades provinciales
- patrullaje fluvial aumentado hacia Santiago de la Peña
No fue un enfrentamiento abierto, pero sí el inicio del miedo tangible: la conciencia de que el mar —que siempre fue una puerta al comercio— podía también ser la ruta de una invasión.
Memoria histórica
El cinco de enero marca el inicio de la sombra estadounidense sobre la barra de Tuxpan. Fue el prólogo de una ofensiva que dejaría cicatrices materiales y morales en la región:
- ocupación temporal
- control aduanal
- requisición de embarcaciones menores
- imposición de rutas de navegación
Hoy, esa fecha es recordada como un momento de alerta temprana, un punto en el calendario histórico en el que Tuxpan ya estaba bajo observación y marcado en el mapa militar enemigo.







