
En diciembre de 1940, un accidente aéreo conmocionó a Tuxpan cuando varios pilotos brasileños, integrantes del grupo conocido como Los Aguiluchos, sufrieron el desplome de su aeronave al intentar descender en la pista de Santiago de la Peña, tras una supuesta falla mecánica mientras regresaban a su patria después de participar en la Segunda Guerra Mundial.
El impacto emocional fue tan fuerte que la población tuxpeña salió espontáneamente a las calles para acompañar el sepelio.
El 5 de diciembre quedó registrado como el día en que el pueblo ofreció un multitudinario homenaje: comerciantes cerraron sus tiendas, trabajadores de todos los oficios asistieron con ropa de luto, se presentaron estandartes masónicos y elementos de las fuerzas armadas, formando uno de los cortejos fúnebres más grandes de la historia local.
La fotografía histórica muestra la magnitud del acontecimiento: un mar de personas avanzando solemnemente por las calles del puerto, acompañando los féretros de los aviadores caídos. Este acto quedó grabado como un gesto de profunda solidaridad entre México y Brasil en tiempos convulsionados del mundo.
















