Hija de padres originarios de Tuxpan, la autora dejó una importante obra literaria y convirtió la frase “En vida, hermano, en vida” en un mensaje conocido por varias generaciones.

El 31 de julio de 1933 nació en Tampico, Tamaulipas, la escritora, poeta y articulista Ana María Rabatté y Cervi, una mujer cuya historia estuvo ligada familiarmente con Tuxpan, Veracruz.

Aunque su nacimiento ocurrió en territorio tamaulipeco, sus padres, Francisco Rabatté Estopier y Sara Cervi, eran originarios de Tuxpan. Por esta razón, su nombre forma parte de la historia de numerosas familias tuxpeñas que, durante el siglo XX, se trasladaron hacia Tampico atraídas por la actividad comercial y portuaria.

Desde muy joven, Ana María mostró interés por la escritura. A los 18 años comenzó a colaborar en publicaciones y, con el paso del tiempo, desarrolló una amplia trayectoria como poeta, conferencista y articulista.

Publicó más de veinte libros, además de folletos, reflexiones y las populares tarjetas con mensajes que circularon ampliamente en México y otros países. Durante aproximadamente tres décadas colaboró en El Sol de Tampico, donde escribió la columna “Destellos”.

“En vida, hermano, en vida”

Su nombre quedó especialmente relacionado con el mensaje “En vida, hermano, en vida”, una reflexión que invita a expresar el amor, el reconocimiento y la gratitud hacia las personas mientras todavía pueden recibirlos.

El texto se convirtió en una de las composiciones más difundidas de la literatura popular mexicana. Durante años fue reproducido en tarjetas, periódicos, programas de radio, ceremonias escolares y reuniones familiares.

Su mensaje central es sencillo, pero profundamente humano: las flores, los homenajes y las palabras de cariño deben entregarse en vida y no únicamente cuando una persona ha fallecido.

La popularidad de esta reflexión hizo que Ana María Rabatté fuera reconocida dentro y fuera de Tamaulipas. Su obra estuvo marcada por temas como el amor familiar, la espiritualidad, la solidaridad, la esperanza y el valor de reconocer a quienes forman parte de nuestra vida.

Una escritora con raíces tuxpeñas

La ascendencia tuxpeña de Ana María Rabatté permite reconocerla como parte de una historia regional compartida entre Tuxpan y Tampico, dos ciudades portuarias unidas durante generaciones por el comercio, la navegación y los desplazamientos familiares.

Los apellidos Rabatté y Cervi quedaron vinculados con familias establecidas en esta zona del Golfo de México. Ana María llevó esa herencia familiar mientras construía una trayectoria propia en las letras y el periodismo.

Por su trabajo recibió diferentes reconocimientos. Fue nombrada Mujer Destacada de Tamaulipas y en 1995 obtuvo la medalla “Fray Andrés de Olmos al Mérito Ciudadano”. También recibió un doctorado honoris causa por su aportación cultural y humanística.

Ana María Rabatté y Cervi falleció el 22 de febrero de 2010 en Tampico, a los 76 años. Sin embargo, sus pensamientos continúan presentes en libros, tarjetas, publicaciones digitales y en la memoria de quienes crecieron escuchando una de sus frases más recordadas:

“Si quieres hacer feliz a alguien que quieras mucho, díselo hoy; sé muy bueno… en vida, hermano, en vida”.

A 93 años de su nacimiento, Ana María Rabatté es recordada como una escritora tamaulipeca de profundas raíces familiares tuxpeñas, cuya obra dejó una invitación que no pierde vigencia: reconocer, agradecer y querer a las personas antes de que sea demasiado tarde.

EFEMÉRIDES DE LA SEMANA DEL 31/08 AL 06/09