En Tuxpan, Veracruz —ciudad de puerto y río, de arena y brisa salina— nació el 3 de diciembre de 1921 uno de los dibujantes más excepcionales de México: Héctor Xavier Hernández Gallegos, artista del trazo, maestro de la línea, genio autodidacta que elevó el dibujo a la categoría de lenguaje puro.


🧩 Infancia y origen

Héctor Xavier recordaba siempre sus raíces tuxpeñas con una frase luminosa:

“Nací en la calle principal, en la ciudad, puerto, río de Pantepec y puente, al mismo tiempo perteneciente a las aguas y arenas del Golfo de México… tierra de hombres broncos y artistas finos.”

La vida familiar no fue sencilla:
Siendo joven, sus padres se separaron y su madre —Doña Tula— se mudó con sus dos hijos a la Ciudad de México, donde comenzaría la transformación del muchacho veracruzano en artista universal.


🧺 La lucha del joven migrante (1938–1945)

Llegó a la capital en 1938, con apenas 17 años. Trabajó primero como:

  • vendedor ambulante,
  • merolico,
  • caricaturista callejero.

Ofrecía dibujos rápidos en San Juan de Letrán (hoy Eje Central):

  • treinta centavos en blanco y negro
  • uno cincuenta las de color

Dibujar para comer. Dibujar para sobrevivir. Dibujar para existir.


🖋️ La educación autodidacta

En 1945 entró a La Esmeralda, la Escuela de Pintura y Escultura del INBA.
Pero solo duró tres meses.

No por incapacidad —sino por inconformidad artística.

No aceptaba la enseñanza académica rígida.
Su talento necesitaba libertad.

Se definió autodidacta.

Junto al pintor dominicano Darío Suro, instaló un taller en el Hotel Rey, en Nilo y Melchor Ocampo. Allí, entre olores de óleo, papel y café, tomó la decisión que marcaría su vida:

«Opté por el camino del trabajo, la disciplina, la constancia. Desde entonces he luchado contra ese enemigo que nos arrastra a los mexicanos y que ha degradado todas las formas de la vida de este país: la improvisación.»


✒️ El genio del trazo

Héctor Xavier no pintaba: escribía con la línea.
No coloreaba: definía con la sombra.
No llenaba el espacio: lo sugería.

Sus dibujos de animales —especialmente toros, caballos y venados— son el ejemplo perfecto: con apenas unos cuantos trazos creaba anatomías vivas, tensas, energéticas.


🏛️ Legado

Héctor Xavier llegó a ser reconocido como uno de los mejores dibujantes de México.
Muchos pintores quisieron el color.
Él quiso la línea.
Y en ella se hizo gigante.


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