Hay personajes que nacen en un lugar… y hay otros que, sin ser de ahí, terminan formando parte de su identidad. Ese es el caso de Antonio del Conde Pontones, mejor conocido como “El Cuate”, quien falleció el 28 de marzo de 2023, dejando una huella indeleble en la historia de Tuxpan, Veracruz.

Su nombre no está en las actas municipales ni en los registros parroquiales del puerto, pero sí está grabado en uno de los episodios más trascendentales que han tenido como escenario las aguas del río Tuxpan: la salida del yate Granma.

Fue precisamente “El Cuate” quien, con una mezcla de habilidad, discreción y audacia, facilitó la adquisición del Granma en 1956, la embarcación que transportaría a Fidel Castro, Ernesto “Che” Guevara y otros revolucionarios rumbo a Cuba. Aquella travesía partiría desde Tuxpan el 25 de noviembre de ese año, colocando al puerto veracruzano en el mapa de la historia mundial.

Desde entonces, Tuxpan no solo es un punto geográfico en el Golfo de México. Es también un símbolo. Y en ese símbolo, el nombre de Antonio del Conde aparece como pieza clave.

“El Cuate” no fue un político, ni un militar de alto rango, ni un personaje de reflectores constantes. Fue, más bien, un operador silencioso. Un hombre que entendía el valor de los movimientos discretos en momentos decisivos. Su papel, aunque muchas veces contado en voz baja, fue determinante para que aquella expedición pudiera concretarse.

Con su fallecimiento en 2023, se cierra un capítulo vivo de esa historia. Quedan los libros, los testimonios, las crónicas… y queda Tuxpan, como testigo permanente de aquel momento en que un grupo de hombres decidió cambiar el rumbo de una nación desde este puerto.

Hoy, recordar a Antonio del Conde no es solo evocar a un personaje histórico. Es reconocer que Tuxpan ha sido, en más de una ocasión, escenario de hechos que trascienden fronteras.

Porque la historia no siempre se escribe donde ocurre… pero en este caso, también se escribió aquí.

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