
En los años posteriores a la Revolución Mexicana, Veracruz Norte vivía una transformación acelerada. El petróleo comenzaba a consolidarse como uno de los pilares económicos del país, y regiones como Tuxpan se convertían en escenarios clave de esa nueva realidad industrial.
El 27 de abril de 1923, el Diario Oficial de la Federación registró una solicitud que refleja con claridad ese momento histórico: la empresa Compañía Internacional de Petróleo y Oleoductos, S. A. pidió autorización al gobierno federal para aprovechar las aguas del río Tuxpan con fines industriales.
El río como motor de la industria
La solicitud contemplaba el uso de 50 litros por segundo del caudal del río, en un punto ubicado en la hacienda de Agua Nacida, dentro del entonces municipio de Temapache, en el antiguo Cantón de Tuxpan.
Este dato, que puede parecer técnico, revela algo mucho más profundo: el río Tuxpan no solo era una vía natural de comunicación y comercio, sino que comenzaba a ser visto como un recurso estratégico para el desarrollo energético.
El auge petrolero en Veracruz Norte
Durante la década de 1920, empresas nacionales y extranjeras buscaban establecer infraestructura en la región: pozos, oleoductos, instalaciones de almacenamiento y sistemas de transporte. Todo ello requería recursos básicos, y el agua era uno de los más importantes.
El uso del río Tuxpan para fines industriales se inscribe dentro de esa lógica: alimentar procesos de extracción, enfriamiento, transporte o refinamiento del petróleo.
Este tipo de solicitudes también evidencia el papel del Estado mexicano como regulador, ya que cualquier aprovechamiento de recursos naturales debía ser publicado y autorizado oficialmente.
Tuxpan en el mapa energético
Aunque muchas veces se habla de Tuxpan por su vocación portuaria o su riqueza natural, este episodio confirma que desde hace más de un siglo la región ya formaba parte del engranaje energético nacional.
La presencia de empresas petroleras y la utilización de recursos como el río marcaron el inicio de una relación que, con el tiempo, definiría el perfil económico de la zona.
Un documento que habla del pasado… y del presente
El registro del 27 de abril de 1923 no es solo un trámite administrativo. Es una ventana al momento en que Tuxpan comenzó a integrarse de manera formal a la industria energética del país.
Hoy, cuando el puerto y la infraestructura energética siguen siendo fundamentales para México, vale la pena recordar que todo comenzó con decisiones como esta: aprovechar el río, entender el territorio y transformar la región.













