Tuxpan ha dado hombres y mujeres que dejaron huella en distintos ámbitos, pero pocos lograron colocar el nombre de esta ciudad en la historia grande del deporte nacional como José “Pepe” Bache.

Un día como hoy, 25 de mayo de 1923, nació en Tuxpan, Veracruz, quien con el paso de los años se convertiría en uno de los mejores segunda base que ha dado el beisbol mexicano, al grado de ser inmortalizado en el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano en 1983.

Hablar de Pepe Bache es hablar de una época donde el beisbol se jugaba con carácter, con polvo en los spikes y con una pasión que nacía desde los campos llaneros hasta los grandes diamantes del país.

El tuxpeño que conquistó el diamante

José Darío Bache Escabecho, mejor conocido como “Pepe” Bache, inició su carrera profesional en 1946, cuando fue recomendado para integrarse a los Industriales de Monterrey, una decisión que marcaría el comienzo de una trayectoria brillante.

Su posición natural era la segunda base, donde destacó por reflejos extraordinarios, precisión defensiva y una lectura del juego pocas veces vista. No era un pelotero escandaloso ni mediático; su sello era la consistencia.

Durante su carrera en la Liga Mexicana de Beisbol vistió las franelas de:

  • Monterrey
  • Nuevo Laredo
  • Tigres
  • Yucatán
  • Poza Rica

Su paso por el beisbol dejó números sólidos, pero más allá de las estadísticas, dejó respeto.

El Salón de la Fama destaca que colaboró en la obtención de 13 campeonatos con distintos equipos, una cifra que habla de un jugador acostumbrado a ganar. Además, obtuvo el campeonato de bateo en la Liga de la Costa del Pacífico en la temporada 1949-1950.

Orgullo tuxpeño

Para Tuxpan, Pepe Bache representa mucho más que un gran deportista.

Es el recordatorio de que desde esta tierra también han surgido figuras capaces de trascender a nivel nacional.

Su legado fue tan importante que el estadio de beisbol de Tuxpan lleva su nombre, como homenaje permanente a quien defendió con orgullo sus raíces tuxpeñas.

Cuando falleció en marzo de 2016, el beisbol mexicano perdió a una leyenda, pero Tuxpan conservó intacto el orgullo de haberlo visto nacer.

Un inmortal nacido junto al Río Tuxpan

En una ciudad donde el mar, el río y el puerto han marcado generaciones, también nació un hombre que aprendió a jugar con la misma disciplina con la que se vive en tierra jarocha.

Hoy, al recordarlo en su aniversario de nacimiento, Tuxpan no solo celebra a un pelotero.

Celebra a un inmortal.

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