
El 23 de enero de 2015 marcó un momento especial para la historia cultural reciente de Tuxpan. Ese día se estrenó el cortometraje Primavera, dirigido por Tania Claudia Castillo, una obra que había sido filmada en el puerto tuxpeño durante el año anterior y que colocó a la ciudad como escenario y protagonista del cine independiente mexicano.
Primavera es una pieza breve, íntima y sensible, donde la narrativa se apoya tanto en los silencios como en los espacios. Calles, rincones y atmósferas de Tuxpan se integran al relato no como simple fondo, sino como parte viva de la historia. El puerto, con su ritmo propio, su luz y su cotidianidad, se convierte en un lenguaje visual que acompaña el desarrollo emocional del cortometraje.
El estreno representó más que la presentación de una obra audiovisual: fue la confirmación de que Tuxpan puede y debe ser un territorio cinematográfico. En un contexto donde la producción fílmica suele concentrarse en grandes ciudades, Primavera demostró que las historias locales —bien contadas— tienen resonancia universal.
Para la directora Tania Claudia Castillo, el rodaje en Tuxpan implicó un ejercicio de observación y respeto por el entorno. La elección del puerto no fue casual: su geografía humana, sus tiempos pausados y su identidad costeña ofrecieron el marco perfecto para una narración que apuesta por lo sutil, lo emocional y lo cercano.
A once años de distancia, el estreno de Primavera permanece como una efeméride cultural que recuerda la importancia de impulsar el arte y el cine desde lo local. También deja constancia de un momento en el que Tuxpan fue, aunque fuera por unos minutos de metraje, una pantalla abierta al mundo, reafirmando que la cultura no siempre hace ruido, pero sí deja huella.



















