
Hay ciudades que honran a sus héroes cuando ya no están.
Tuxpan tuvo el acierto de hacerlo en vida.
El 22 de mayo de 1983, el Ayuntamiento de Tuxpan, encabezado por el entonces presidente municipal Pedro Hernández Maldonado, declaró al extraordinario beisbolista José Darío “Pepe” Bache Escabecho como Hijo Predilecto de Tuxpan, instituyendo además aquella fecha como el inolvidable “Día de Pepe Bache”.
No era un reconocimiento menor.
Era la gratitud de un pueblo entero hacia uno de sus hijos más ilustres.
Pepe Bache no fue simplemente un buen pelotero. Fue uno de los grandes nombres del béisbol mexicano en su época dorada. Nacido en Tuxpan el 25 de mayo de 1923, brilló como segunda base con una carrera extraordinaria que lo llevó desde los diamantes veracruzanos hasta el béisbol profesional en Estados Unidos, además de consolidarse como figura histórica de la Liga Mexicana de Beisbol.
Su trayectoria impresiona incluso hoy. Militó con equipos legendarios como Sultanes de Monterrey, Tecolotes de Nuevo Laredo, Tigres de México, Leones de Yucatán y Petroleros de Poza Rica, acumulando campeonatos, récords defensivos y el respeto de toda una generación de aficionados. Su talento lo llevó a convertirse en integrante del Salón de la Fama del Beisbol Mexicano precisamente en 1983, el mismo año de aquel homenaje tuxpeño.
Pero para Tuxpan, Pepe Bache era más que estadísticas.
Era orgullo puro.
Era la prueba de que desde este puerto podían surgir figuras capaces de competir al más alto nivel del deporte profesional.
Quienes vivieron aquella época recuerdan el béisbol como una verdadera religión local. Los campos llenos, las conversaciones eternas sobre jugadas imposibles, los nombres convertidos en leyenda.
Y entre todos ellos, Pepe Bache brillaba distinto.
Por eso aquel homenaje no fue un acto protocolario frío.
Fue una celebración popular.
Un abrazo colectivo.
Una declaración de amor entre una ciudad y uno de sus héroes deportivos.
Hoy, más de cuatro décadas después, aquella fecha sigue viva en la memoria de quienes aman el Rey de los Deportes.
Porque algunos reconocimientos envejecen.
Pero otros se convierten en historia.
Y el 22 de mayo de 1983, Tuxpan escribió una de sus páginas más entrañables.

















