
El 21 de julio de 1913, en uno de los periodos más convulsos de la Revolución mexicana, fuerzas del Ejército Federal ingresaron a Tuxpan a través del antiguo paso de Tenechaco.
Una fotografía histórica atribuida a aquella jornada muestra a la columna militar cruzando por el puente de madera que entonces comunicaba el centro de la población con el barrio de Zapote Gordo. La imagen constituye uno de los testimonios visuales de la presencia militar en Tuxpan durante la lucha revolucionaria.
Tuxpan bajo el gobierno de Victoriano Huerta
México atravesaba una profunda crisis política. Apenas cinco meses antes, Francisco I. Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez habían sido derrocados y asesinados después de la Decena Trágica.
Victoriano Huerta asumió la Presidencia de la República el 19 de febrero de 1913, pero su gobierno fue desconocido por Venustiano Carranza y los revolucionarios que se agruparon bajo la bandera del constitucionalismo.
Las tropas que entraron a Tuxpan aquel 21 de julio pertenecían al Ejército Federal, es decir, a las fuerzas que respondían al gobierno huertista. Su llegada formaba parte de las acciones para conservar el control de las poblaciones estratégicas y contener el avance revolucionario.
La importancia estratégica del puerto
Tuxpan no era una plaza menor. Su puerto, el río y la cercanía con los campos petroleros convertían a la región en un punto de gran valor económico y militar.
El petróleo mexicano era cada vez más importante para empresas nacionales y extranjeras. Controlar los caminos, las instalaciones industriales y las vías fluviales de la zona significaba asegurar combustible, comunicaciones y movimiento de tropas.
Por esa razón, la plaza de Tuxpan fue disputada en distintas ocasiones por federales y revolucionarios. Durante aquellos años, sus habitantes vivieron entre ocupaciones militares, cambios de autoridad y rumores constantes sobre nuevos enfrentamientos.
La entrada por Tenechaco
Las recopilaciones históricas locales señalan que las fuerzas federales entraron por Tenechaco y ocuparon la ciudad sin que se registrara en ese momento una batalla de grandes proporciones.
El paso utilizado por los soldados no era el puente metálico que actualmente conocemos. En 1913 existía una estructura de madera, levantada durante el siglo XIX, por la cual también transitaba el antiguo ferrocarril urbano de Tuxpan, conocido popularmente como el tren de mulitas.
Aquel puente constituía una de las principales entradas terrestres a la población. Quien controlaba Tenechaco podía vigilar el tránsito de personas, mercancías y fuerzas militares hacia el centro de la ciudad.
La estructura metálica que posteriormente se convirtió en uno de los símbolos urbanos de Tuxpan fue construida hasta finales de la década de 1920 y concluida alrededor de 1930.
Una fotografía convertida en documento histórico
La imagen de los soldados cruzando por Tenechaco permite observar que la Revolución mexicana no fue un acontecimiento lejano para los tuxpeños.
Las tropas también recorrieron sus calles, ocuparon posiciones estratégicas y utilizaron sus caminos y puentes. El puerto quedó incorporado a una guerra nacional en la que distintas fuerzas buscaban controlar el territorio y los recursos económicos de la Huasteca.
Aunque la fecha aparece respaldada principalmente por el registro fotográfico y las recopilaciones históricas locales, todavía falta localizar un parte militar o documento oficial de aquella jornada que permita conocer la procedencia de la columna, el número de soldados y quién comandó la ocupación.
Aun con esas interrogantes, la fotografía conserva un valor excepcional: muestra el instante en que la guerra cruzó, literalmente, por uno de los accesos históricos de Tuxpan.
A 113 años de aquel acontecimiento, el antiguo paso de Tenechaco permanece en la memoria como testigo de una ciudad que también fue escenario de la Revolución mexicana.












