
Pocos tuxpeños saben que hace 112 años su ciudad fue, aunque de manera provisional, la capital del estado de Veracruz.
En plena Revolución Mexicana, cuando el país vivía uno de los momentos más convulsos de su historia, el puerto de Tuxpan se convirtió en sede de los poderes estatales por decisión del gobierno constitucionalista encabezado por Venustiano Carranza.
El 20 de junio de 1914, el general Cándido Aguilar, gobernador y jefe militar de Veracruz designado por el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, emitió un decreto histórico desde esta ciudad.
El documento señalaba:
«Que provisionalmente los poderes del Estado residirán en este Puerto.»
La disposición fue firmada en el Palacio de Gobierno instalado en Tuxpan por el propio Cándido Aguilar y por quien fungía como Secretario General de Gobierno, el coronel Heriberto Jara Corona, personaje que años más tarde se convertiría en una de las figuras más relevantes del constitucionalismo mexicano.
Una capital revolucionaria
La llegada de las fuerzas constitucionalistas ocurrió en un contexto de guerra. Meses antes, tropas estadounidenses habían ocupado el puerto de Veracruz, obligando al gobierno revolucionario a reorganizarse en distintos puntos del estado.
Tuxpan, por su posición estratégica y por encontrarse lejos de los principales frentes de combate, fue elegido como sede temporal del gobierno veracruzano.
Las oficinas gubernamentales se instalaron en una antigua casona ubicada sobre la calle Genaro Rodríguez, desde donde se despachaban asuntos políticos y militares del estado.
Durante aproximadamente tres meses, la vida política de Veracruz tuvo como centro de operaciones a esta ciudad huasteca.
El lado oscuro de la Revolución
Sin embargo, la presencia de las tropas revolucionarias no fue vista con agrado por toda la población.
Diversos testimonios históricos señalan que la llegada de los contingentes armados provocó temor e incertidumbre entre los habitantes. El desorden propio de la guerra se hizo presente en las calles de la ciudad y existen registros de ejecuciones de prisioneros realizadas en el atrio e incluso en la torre de la iglesia principal.
Aquellos episodios reflejan la crudeza de una época en la que México intentaba reconstruirse en medio del conflicto armado.
Un capítulo olvidado
A pesar de la relevancia histórica de aquel acontecimiento, pocos recuerdan hoy que Tuxpan llegó a ser sede de los poderes del Estado de Veracruz.
La efeméride del 20 de junio de 1914 constituye uno de los momentos más importantes de la historia política de la ciudad, pues durante un breve periodo el destino de Veracruz se decidió desde este puerto del norte del estado.
Más de un siglo después, aquella vieja casona de la calle Genaro Rodríguez y el decreto firmado por Cándido Aguilar permanecen como testigos de un episodio que convirtió a Tuxpan en el corazón político de Veracruz durante los días turbulentos de la Revolución Mexicana.
El gobernador Cándido Aguilar era yerno de Venustiano Carranza, lo que explica la enorme confianza política que tenía dentro del movimiento constitucionalista. Heriberto Jara, por su parte, llegaría a ser gobernador de Veracruz y uno de los redactores de la Constitución de 1917.










