
Tuxpan, Veracruz, no suele aparecer en los libros de historia energética de México. Error injusto: desde esta franja de Veracruza Norte se ha generado electricidad para millones, se ha alimentado industria y se ha sostenido el pulso del crecimiento nacional. Y el 2 de enero de 2004 fue una de esas fechas que merecen recordarse.
Ese día, sin discursos grandilocuentes ni listones rojos, entró en operación comercial una unidad Turbogás de ciento cincuenta megawatts en el Complejo Termoeléctrico Presidente Adolfo López Mateos, la central eléctrica más emblemática de la región. No era una turbina más: representaba capacidad inmediata, energía de respuesta rápida, músculo para sostener la red nacional en horas críticas.
¿Qué es una unidad Turbogás y por qué importó que arrancara en 2004?
Las plantas Turbogás son el equivalente energético a un auto de arranque instantáneo: no son las más baratas para operar de forma continua, pero sí las más veloces para entrar al quite cuando el país lo exige. Funcionan con gas o combustibles ligeros, aceleran en minutos y estabilizan la red cuando la demanda sube o cuando otras unidades salen de servicio.
En 2004, México vivía un momento de expansión industrial, aumento en consumo eléctrico y dependencia creciente de infraestructura que pudiera reaccionar rápido. El arranque de esta unidad significó 150 MW adicionales listos para incorporarse al sistema interconectado, un aporte estratégico desde Tuxpan hacia la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y, por extensión, hacia todo el país.
La paradoja tuxpeña
Mientras otras regiones celebraban obras menores, Tuxpan sumaba energía silenciosa para mover al país. La central ya era clave desde décadas atrás, pero esta nueva unidad reforzaba una realidad: el puerto no solo servía para exportar petróleo y recibir comercio marítimo; también era un nodo energético fundamental.
No hubo lesionados, no hubo crisis, no hubo retrasos. La unidad arrancó, generó, se sincronizó a la red y comenzó su ciclo productivo. En términos técnicos, el sistema ganó confiabilidad. En términos locales, Tuxpan confirmó su vocación estratégica: la de responder cuando México presiona el interruptor.
Legado
A veintidós años de distancia, la unidad sigue siendo recordada por ingenieros y operadores como parte de la modernización de la central. Pero el ciudadano común rara vez supo que, en 2004, desde el puente del río hasta la ribera industrial, se encendió una turbina que ayudó a sostener la energía del país.
Por eso vale consignarlo como efeméride: porque aquí también se hace historia, aunque no se presuma.


















