El 17 de enero de 1922, bajo el número simbólico diecisiete, dio inicio formal a sus labores en Tuxpan una logia masónica que con el paso del tiempo sería conocida como Hijos de Hirán. Su sede se estableció en la calle Mutualismo, un punto que desde entonces quedó ligado a la historia discreta —pero influyente— de la masonería tuxpeña.

La fecha no es un simple apunte cronológico. En la tradición masónica, los números poseen un valor simbólico, y el diecisiete quedó registrado como el arranque de los trabajos rituales y administrativos de esta logia, en un contexto de reorganización social y política del país tras la Revolución Mexicana. Tuxpan, puerto estratégico y ciudad en expansión, no fue ajeno a esos procesos.

Los masones documentados

A partir de los listados históricos conservados —como los que se observan en la documentación gráfica— se tiene constancia de diversos miembros que integraron o estuvieron vinculados a la logia en sus primeros años. Entre los nombres que aparecen documentados figuran, entre otros:

  • Antonio Zellec, hijo del propietario de la tienda La Gloria.
  • Enrique Contreras, quien trabajó con el licenciado Pericles Namorado Urrutia.
  • Don Francisco Sánchez.
  • Vitalí Z. Levi, propietario de la primera tienda conocida como El Paje, ubicada en la calle Juárez.
  • Don Carlos Ochoa, relojero.
  • Don David Hernández Lira.
  • José Pancardo Malerva.
  • Cristóbal Gómez
  • Profesor Rivera, originario de Santiago de la Peña.
  • Manuel Solís, hermano de Emilia y Fausto, de Zapote Gordo.
  • Don Domingo Zellec,
  • Ramírez de Aguilar y
  • Rafael de Lugo, este último identificado como periodista.

Estos nombres reflejan la diversidad social y profesional de quienes participaron en la vida masónica local: comerciantes, profesionistas, maestros, artesanos y comunicadores, todos ellos actores relevantes en la construcción del Tuxpan del siglo XX.

Un punto aún abierto para la historia

Es importante subrayar que, aunque estos masones están documentados, no se cuenta con evidencia concluyente que confirme que todos ellos hayan sido fundadores originales de la logia. Algunos pudieron incorporarse en etapas posteriores, cuando la organización ya se encontraba en funcionamiento.

Por ello, el 17 de enero de 1922 permanece como una fecha clave: marca el inicio oficial de los trabajos de la logia que hoy conocemos como Hijos de Hirán, pero también abre líneas de investigación pendientes sobre sus primeros integrantes, su estructura inicial y su papel específico en la vida social, política y cultural de Tuxpan.

Memoria y legado

A más de un siglo de distancia, la fundación de la logia en la calle Mutualismo forma parte del patrimonio histórico intangible de la ciudad. Recordar esta fecha no implica revelar rituales ni secretos, sino reconocer la presencia histórica de una institución que influyó, desde la discreción, en la formación de liderazgos, redes de apoyo y proyectos cívicos en el Tuxpan moderno.

El 17 de enero queda así inscrito como una efeméride local que invita a seguir documentando, con rigor y memoria, los hilos menos visibles de nuestra historia.

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