
La llegada de la escuadra de Matthew Perry a la desembocadura del río marcó el inicio de uno de los episodios más tensos en la historia del puerto tuxpeño
Un día como hoy, 17 de abril de 1847, el horizonte del Golfo de México frente a Tuxpan dejó de ser rutina para convertirse en presagio. En la desembocadura del río, una poderosa escuadra de los Estados Unidos, comandada por el comodoro Matthew C. Perry, se apostaba frente al puerto, marcando el inicio de una operación militar que cambiaría el curso de la historia local.
México se encontraba en plena Guerra contra Estados Unidos (1846–1848), y los principales puertos del Golfo eran objetivos estratégicos para debilitar las líneas de suministro nacionales. Tuxpan, entonces un punto clave de comunicación y resguardo, no pasó desapercibido.
La llegada de la flota no fue un simple movimiento de reconocimiento. Fue una maniobra calculada. Durante ese 17 de abril, las embarcaciones estadounidenses tomaron posición en la barra del río Tuxpan, evaluando defensas, corrientes y accesos. El silencio que envolvía la costa contrastaba con la tensión que se gestaba entre las autoridades y pobladores.
Para el día siguiente, 18 de abril de 1847, la historia daría un giro definitivo: las fuerzas estadounidenses avanzarían sobre el puerto, logrando su ocupación tras una breve resistencia. La caída de Tuxpan formó parte de una estrategia más amplia para controlar el litoral veracruzano y presionar al gobierno mexicano.
Este episodio, aunque menos recordado que la invasión a Veracruz de ese mismo año, evidencia la relevancia que ya tenía Tuxpan como punto estratégico en el Golfo. Su ubicación, su río y su conexión con el interior del país lo convertían en una pieza codiciada en tiempos de guerra.
Hoy, a casi dos siglos de distancia, aquel 17 de abril nos recuerda que la historia de Tuxpan no solo se escribe en calma, sino también en momentos donde el puerto fue escenario de decisiones militares que trascendieron fronteras.



