
Cada 15 de agosto, Tuxpan se llena de música, caballos, peregrinaciones y embarcaciones que acompañan por el río la imagen de Nuestra Señora de la Asunción. Es el día de la patrona de la ciudad y de la Diócesis, pero detrás de esta celebración existe una historia mucho más antigua, en la que se mezclan la memoria indígena, la conquista, la evangelización y las tradiciones ganaderas de la Huasteca.
De acuerdo con una interpretación histórica conservada en la tradición local, el origen remoto de esta festividad estaría relacionado con la caída de México-Tenochtitlan.
La capital mexica cayó el 13 de agosto de 1521, después de meses de sitio y resistencia. Para los habitantes de Tochpan —el antiguo Tuxpan— la derrota de Tenochtitlan significaba el derrumbe del poder al que habían estado sometidos y al que entregaban tributos en forma de mantas, plumas, piedras preciosas, trajes de guerrero, chile y otros productos.
Sin caminos modernos, telégrafo ni medios inmediatos de comunicación, las noticias eran transportadas por mensajeros que recorrían grandes distancias a pie. Según esta versión transmitida en la memoria histórica tuxpeña, la noticia de la caída de Tenochtitlan habría llegado a Tochpan dos días después, el 15 de agosto, provocando expresiones de júbilo entre sus habitantes.
No se ha localizado hasta ahora un documento del siglo XVI que registre de manera directa aquella celebración en Tuxpan. Por ello, este episodio debe entenderse como una interpretación histórica basada en la condición tributaria de Tochpan y en la tradición oral, no como un acontecimiento plenamente probado por una crónica contemporánea.
Además, la conquista del territorio veracruzano no terminó con la caída de Tenochtitlan. La Huasteca mantuvo su resistencia y Tuxpan no quedó bajo el dominio español sino hasta 1522. Por eso, la llegada de aquella noticia habría significado inicialmente el fin del poder mexica, pero no todavía la instauración del gobierno colonial.
La Iglesia dio un nuevo significado a la fecha
El 15 de agosto ya era, desde muchos siglos antes de la conquista de México, una fecha importante para el cristianismo: la Iglesia celebraba la Asunción de María, es decir, la creencia de que la madre de Jesucristo fue llevada al cielo en cuerpo y alma.
Por ello, la Iglesia católica no creó esta festividad después de la caída de Tenochtitlan. Lo que habría ocurrido durante el proceso de evangelización fue una superposición de significados: la antigua celebración local quedó asociada con una solemnidad mariana que coincidía exactamente con el mismo día.
La fecha que pudo haber comenzado como recuerdo del fin del dominio mexica adquirió, con el paso de las generaciones, un sentido completamente religioso. El júbilo indígena fue reemplazado o reinterpretado como devoción a Nuestra Señora de la Asunción.
La primera celebración organizada en Tuxpan
La tradición histórica tuxpeña sitúa en 1738 la primera celebración organizada en honor a la Virgen de la Asunción, coincidiendo con la fundación de la iglesia que llevó su nombre y que, después de numerosas reconstrucciones, se convertiría en la actual Catedral de Tuxpan.
No obstante, la documentación eclesiástica conservada permite establecer una cronología más precisa. Desde 1605 o 1606 ya se mencionaba la existencia de una ermita en la antigua pesquería de Tabuco. Posteriormente, un acta de la Cofradía de la Asunción, fechada el 12 de octubre de 1752, registra el establecimiento de la iglesia en la nueva cabecera.
En 1754 tomó posesión el primer cura, Nicolás Suárez. El templo fue derribado y reconstruido en diferentes ocasiones debido a la fragilidad de sus materiales, las condiciones climáticas y el crecimiento de la población.
En 1802 fue demolida una de las antiguas construcciones y al año siguiente quedó concluido un nuevo edificio. Durante el siglo XIX se realizaron otras modificaciones hasta llegar a la estructura que actualmente forma parte del paisaje del centro de Tuxpan.
De parroquia a Catedral
El 9 de junio de 1962, el papa Juan XXIII creó la Diócesis de Tuxpan y el antiguo templo de Nuestra Señora de la Asunción fue elevado al rango de Catedral.
La nueva Diócesis comenzó formalmente sus actividades el 25 de marzo de 1963, con la consagración de Ignacio Lehonor Arroyo como su primer obispo.
Posteriormente, el 16 de julio de 1975, el papa Pablo VI confirmó oficialmente a la Santísima Virgen María Asunta al Cielo como patrona principal de la Diócesis de Tuxpan, mediante la carta apostólica Beatissimam Virginem. Desde entonces, el 15 de agosto quedó consolidado como el día principal de las fiestas patronales.
La fiesta religiosa se encontró con la feria ganadera
Mientras la Iglesia fortalecía la celebración religiosa, Tuxpan ya había desarrollado una de las exposiciones agrícolas y ganaderas más importantes de la Huasteca.
La primera Feria Regional Agrícola, Ganadera e Industrial se realizó en agosto de 1940, en los terrenos del campo Damián Carmona. Debido a que sus fechas coincidían con la celebración de Nuestra Señora de la Asunción, la feria y la fiesta patronal terminaron uniéndose en el calendario y en la memoria colectiva.
Años más tarde, la relación del sacerdote Ignacio Gutiérrez, el recordado “Padre Nacho”, con las familias ganaderas y agrupaciones charras permitió incorporar la cabalgata a los festejos religiosos.
Los jinetes recorrían las principales calles de la ciudad y pasaban frente a la Catedral para recibir la bendición antes de dirigirse a los terrenos de la Expo Feria. Con el tiempo, esta actividad se convirtió en la Cabalgata de la Identidad Huasteca, en la que participan ganaderos, charros y familias procedentes de Tuxpan y distintos municipios de la región.
Durante algunos años la cabalgata conservó con mayor fuerza la tradición que las propias actividades eclesiásticas. En 1995, la Diócesis impulsó nuevamente el carácter religioso de la celebración y recuperó el paseo de la imagen de la Virgen por el río Tuxpan.
Una fiesta con casi cinco siglos de significados
Actualmente, el 15 de agosto reúne distintas etapas de la historia tuxpeña.
Es el día de Nuestra Señora de la Asunción, patrona de la ciudad y de la Diócesis. Es también la fecha alrededor de la cual se organiza la Expo Feria y se realiza la tradicional Cabalgata de la Identidad Huasteca. A ello se suman las mañanitas, las peregrinaciones, el paseo por el río, la procesión terrestre y la misa solemne en Catedral.
Detrás de las lanchas, los caballos, las campanas y la música existe una celebración que ha cambiado varias veces de significado. Primero habría recordado la caída del poder de Tenochtitlan; después fue reinterpretada por la evangelización católica; en el siglo XVIII se convirtió formalmente en fiesta patronal y, finalmente, se fusionó con la tradición agrícola, ganadera y comercial de Tuxpan.
Así, cada 15 de agosto, Tuxpan no solamente celebra a su patrona. También vuelve a encontrarse con una historia en la que conviven el antiguo Tochpan, la ciudad colonial, la Catedral, el río, los charros y la identidad huasteca.



