El ataque planeado desde Sabanillas y la guerra que llegó de madrugada

En los primeros meses de mil ochocientos treinta y nueve, Tuxpan dejó de ser una villa discreta del Golfo para convertirse en pieza estratégica de una guerra interna. El país vivía una de sus etapas más convulsas: el choque entre centralismo y federalismo, una disputa que se libraba tanto en los congresos como en los caminos, los puertos y las madrugadas.

La rebelión federalista y el control del puerto

El movimiento encabezado por el general José Antonio Mejía había logrado tomar y sostener varias plazas costeras. Tuxpan, con su puerto y sus comunicaciones fluviales y marítimas, era un botín político y militar. No se trataba sólo de la villa: se trataba del acceso al Golfo, del flujo de armas, pertrechos y mensajes.

Para entonces, la Villa de Tuxpan contaba con alrededor de dos mil quinientos habitantes. Era pequeña, sí, pero su ubicación la hacía decisiva. Una guarnición rebelde, leal a Mejía, mantenía el control del lugar.

El plan desde Sabanillas

El 14 de enero de 1839, el general Perfecto Cos, cuñado de Santa Anna y uno de los principales jefes centralistas, se apostó con sus tropas en el paraje conocido como Sabanillas, punto clave en los accesos a Tuxpan. Desde ahí dispuso un ataque sorpresa.

La orden fue clara: atacar a las tres de la mañana del día quince, aprovechando la oscuridad y el descanso de la guarnición rebelde. La táctica no era casual; los asaltos nocturnos eran frecuentes en la guerra del siglo diecinueve, cuando el factor sorpresa podía decidir una plaza sin prolongados asedios.

Tuxpan, entre el sueño y la pólvora

La escena que se perfilaba era inquietante. Una villa dormida, calles estrechas, casas de construcción sencilla, y una población civil que poco podía hacer frente al choque de ejércitos. La guerra no avisaba: llegaba antes del amanecer, con botas, fusiles y órdenes susurradas.

Aunque no todos los partes militares consignan con precisión el desarrollo inmediato del ataque, la planeación del asalto está documentada y forma parte del ciclo de enfrentamientos que marcaron a Tuxpan durante la rebelión federalista.

Un episodio que explica una época

Este episodio revela algo más profundo que un movimiento de tropas. Explica por qué Tuxpan aparece recurrentemente en la historia militar del siglo XIX: por su posición estratégica, por su puerto y por su papel como bisagra entre el centro del país y el Golfo de México.

En enero de 1839, Tuxpan no fue un espectador. Fue escenario, objetivo y rehén de una lucha nacional que se peleó casa por casa, madrugada por madrugada, en un México que aún buscaba definirse.

Hoy, a casi dos siglos de distancia, aquel 14 de enero permanece como una fecha clave en la memoria histórica tuxpeña, recordándonos que incluso las villas más pequeñas han estado, alguna vez, en el centro de la historia.

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