
El 14 de diciembre de 1877 marcó un punto de inflexión en la historia territorial de Veracruz Norte y, en particular, en la del municipio de Tuxpan. En esa fecha, mediante un Decreto de la Legislatura del Estado de Veracruz, se formalizó la segregación de parte de su territorio, dando origen a una nueva municipalidad que hoy conocemos como Castillo de Teayo.
El decreto estableció que diversas congregaciones y rancherías que hasta entonces pertenecían al municipio de Tuxpan quedaran separadas de su jurisdicción administrativa. Entre estas se encontraban Castillo de Teayo, Teayo y varios asentamientos rurales anexos, en un proceso que respondía a la lógica política y administrativa del México de finales del siglo XIX: ordenar el territorio, facilitar el control gubernamental y atender de manera más directa a poblaciones que habían crecido y adquirido identidad propia.
Un reordenamiento territorial clave
Durante esa época, Tuxpan era uno de los municipios con mayor extensión territorial en la región norte del estado, lo que hacía compleja su administración. La creación de nuevas municipalidades a partir de territorios ya consolidados era una práctica común, impulsada por la necesidad de acercar el gobierno local a las comunidades y de establecer autoridades propias que atendieran asuntos civiles, fiscales y de seguridad.
La segregación de 1877 redujo el territorio tuxpeño, pero al mismo tiempo contribuyó al fortalecimiento institucional de la región. Castillo de Teayo inició entonces su camino como municipio independiente, desarrollando su propia vida política, económica y cultural, sin perder los lazos históricos que lo unían a Tuxpan.
Impacto histórico para Tuxpan
Este decreto no fue un hecho menor. Representó uno de los cambios territoriales más significativos en la historia de Tuxpan, comparable con otros ajustes administrativos ocurridos a lo largo del siglo XIX y principios del XX. La pérdida de territorio implicó también una redefinición del papel regional de Tuxpan, que con el tiempo se consolidaría más como puerto estratégico y centro comercial, mientras que los nuevos municipios desarrollaban vocaciones propias, principalmente agrícolas y culturales.
Hoy, a casi siglo y medio de distancia, este episodio permite entender que la configuración actual del mapa municipal de Veracruz no es producto del azar, sino de decisiones políticas tomadas en contextos históricos específicos, con consecuencias que aún se reflejan en la organización territorial y en la identidad de los pueblos.
Memoria histórica necesaria
Recordar el 14 de diciembre de 1877 no es solo un ejercicio de archivo. Es reconocer que la historia de Tuxpan también se ha construido a partir de lo que dejó de ser, de los territorios que alguna vez estuvieron bajo su jurisdicción y que hoy forman parte de municipios hermanos con una historia común.
Las efemérides locales, como esta, ayudan a comprender que el pasado administrativo también es historia viva, y que conocerlo fortalece la memoria colectiva de la región norte de Veracruz.


















