
El 13 de enero de 2019, el puerto de Tuxpan se convirtió en uno de los puntos clave para enfrentar la crisis nacional de desabasto de combustibles que afectó a buena parte del país durante las primeras semanas de ese año. Ese día se confirmó que buques cargados con gasolina comenzaron a descargar en la terminal marítima tuxpeña, como parte de una estrategia emergente para restablecer el suministro.
La medida respondió al reacomodo logístico derivado del combate federal al robo de combustible, que implicó cierres y restricciones temporales en ductos. Ante ese escenario, el traslado marítimo cobró protagonismo: Tuxpan, por su ubicación estratégica en el Golfo de México y su conectividad con el centro del país, volvió a demostrar su papel histórico como puerta energética.
Un puerto bajo presión
Durante esos días, la operación portuaria se intensificó. Buques tanque arribaron con cargamentos destinados a aliviar la escasez en regiones como el Valle de México y el Bajío. Las maniobras de descarga se realizaron bajo protocolos de seguridad reforzados, con presencia de autoridades federales y resguardo de las instalaciones.
Aunque la llegada del combustible no resolvió de inmediato el problema en estaciones de servicio, envió una señal clara: la cadena de suministro comenzaba a reactivarse. Para la población, acostumbrada a filas interminables y estaciones cerradas, Tuxpan aparecía de nuevo en el mapa nacional como parte de la solución.
Tuxpan y la energía: una relación histórica
El episodio de enero de 2019 no fue aislado. Desde mediados del siglo XX, Tuxpan ha sido un nodo clave en la logística petrolera y de combustibles del país. Oleoductos, terminales marítimas y, más recientemente, proyectos de almacenamiento y distribución han consolidado su papel estratégico.
En el contexto de aquella crisis, el puerto reafirmó una realidad conocida por los tuxpeños: cuando la energía se mueve en México, Tuxpan casi siempre está involucrado.
Un recuerdo de fragilidad y capacidad
A seis años de distancia, la efeméride del 13 de enero de 2019 queda como recordatorio doble: por un lado, de la fragilidad del sistema de abasto; por el otro, de la capacidad logística que puede activarse cuando el país enfrenta una emergencia.
En esa coyuntura, los buques descargando gasolina en Tuxpan simbolizaron algo más que una maniobra portuaria: representaron el intento por volver a poner en marcha al país, litro a litro, desde la costa veracruzana.
















