
Cuando hoy un avión aterriza o despega, pocas personas imaginan que hace poco más de un siglo volar era una aventura reservada para los más audaces. Menos aún que Tuxpan fue protagonista de uno de los capítulos más importantes en la historia de la aviación nacional.
El 12 de julio de 1921, la entonces Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP) otorgó la primera concesión para un servicio comercial de transportación aérea en México, un hecho que marcó el nacimiento formal de la aviación comercial en nuestro país. La autorización fue concedida a los empresarios estadounidenses Lloyd A. Winship, Elbert Hammond y Harry J. Lawson, quienes semanas después constituyeron la Compañía Mexicana de Transportación Aérea, considerada la primera aerolínea comercial mexicana y el antecedente directo de la histórica Mexicana de Aviación.
Pero para los tuxpeños este acontecimiento tiene un significado especial.
La primera ruta autorizada unía la Ciudad de México con Tampico y tenía una escala estratégica en Tuxpan, que en aquellos años era uno de los puertos petroleros más importantes del Golfo de México. Aquellos pequeños aviones biplanos Lincoln Standard no sólo transportaban pasajeros; también llevaban correspondencia, paquetes exprés, herramientas, refacciones y hasta el dinero destinado al pago de los trabajadores de los campos petroleros de la región.
La importancia económica de Tuxpan durante la primera mitad del siglo XX convirtió a la ciudad en un punto indispensable para la nueva red aérea. Mientras las carreteras eran escasas y los ferrocarriles no siempre respondían a las necesidades de la industria petrolera, el avión representó una revolución en las comunicaciones y en el transporte de personas y mercancías.
Poco más de un mes después de obtener la concesión, el 30 de agosto de 1921, despegó el primer vuelo comercial de la empresa desde la Ciudad de México con destino a Tampico, realizando escala en Tuxpan. A bordo viajaba el primer pasajero que pagó un boleto de avión en México: Humberto Jiménez, empleado de la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, acompañado por sacas de correo, periódicos y diversos paquetes.
Aquella empresa evolucionó con el paso de los años. En 1924 cambió su nombre a Compañía Mexicana de Aviación, convirtiéndose en una de las aerolíneas más antiguas del mundo y durante décadas en un símbolo de la aviación latinoamericana.
Hoy, más de cien años después, resulta fácil olvidar que una parte de esa historia comenzó sobre los cielos de Tuxpan. Cada vez que un avión cruza el Golfo de México, vale la pena recordar que este puerto veracruzano fue una de las primeras escalas de la aviación comercial nacional y que, desde el 12 de julio de 1921, quedó ligado para siempre al nacimiento del transporte aéreo en México.




